
Los franceses vuelven este lunes a las calles para protestar contra la reforma de las pensiones coincidiendo con el Primero de Mayo, Día Internacional de los Trabajadores. Los sindicatos confían en lograr una movilización histórica, mientras que el Gobierno espera que esta jornada de reivindicaciones sea la última antes de pasar la página del impopular proyecto del presidente Emmanuel Macron. Las centrales no desfilaban juntas por esta fecha desde 2009, cuando estalló la crisis financiera. Se trata de la decimotercera jornada de protestas contra la reforma de las pensiones, que fija en 64 años la edad mínima de jubilación en Francia, dos años más que hasta ahora. La ley, promulgada el 15 de abril por Macron, entrará en vigor el 1 de septiembre, pero los sindicatos insisten en que el Ejecutivo debe retirarla. «No puede haber una vuelta a la normalidad si no se retira esta reforma», ha reiterado este lunes Sophie Binet, la nueva secretaria general de la Confederación General del Trabajo (CGT), que no está dispuesta a «pasar a otra cosa hasta que (el texto) no sea retirado». El Ministerio del Interior ha movilizado a 12.000 policías y gendarmes para esta jornada Sin embargo, Laurent Berger, secretario general de la Confederación Francesa Democrática del Trabajo (CFDT), es más realista. «No creo que el Gobierno o el presidente de la República den marcha atrás», ha reconocido Berger en una entrevista en la emisora France Info. Además de protestar contra la reforma de las pensiones, los sindicatos también exigen en las calles «el aumento de los salarios, la igualdad entre mujeres y hombres, una mejora de las condiciones laborales y que se tome en cuenta los retos medioambientales», ha explicado Binet en la cadena de televisión France 2. Vigilancia con drones El Ministerio del Interior ha movilizado para el Primero de Mayo 12.000 policías y gendarmes, de los que 5.000 estarán en París. Las autoridades esperan que haya entre 1.500 y 3.000 ‘chalecos amarillos’ y entre 1.000 y 2.000 elementos radicales en las manifestaciones. Varios prefectos franceses han dado luz verde al uso de drones equipados con cámaras para controlar las marchas, una decisión criticada por la Asociación de Defensa de las Libertades Constitucionales (Adelico), que teme que las protestas sean «grabadas continuamente de forma masiva y sistemática» en Francia. La movilización contra la reforma de las pensiones ha hecho que más franceses se afilien a los sindicatos. La CGT y la CFDT han conseguido desde enero 30.000 nuevos miembros cada uno, mientras que el número de asociados a Fuerza Obrera (FO) ha aumentado un 30%.
