El murciano, con su primer Wimbledon, afianza su posición como heredero del trono mundial y deja muestras de poder aunar la cabeza de Nadal, el revés de Djokovic y la agresividad de Federer
El murciano, con su primer Wimbledon, afianza su posición como heredero del trono mundial y deja muestras de poder aunar la cabeza de Nadal, el revés de Djokovic y la agresividad de Federer
