El guipuzcoano demostró en el Tartiere que no le tiembla el pulso para sentar a Vinicius y acometer cuatro cambios en la segunda jornada, mientras que el francés exhibió un tono propio de sus mejores tiempos en el PSG Navegación de entradas El Torremolinos, preparado para la temporada más bonita de su historia Alberto González brilla y se corona en Chicago