El británico gana el GP de Austria, marcado por la sucia pelea entre los favoritos que propició el abandono del McLaren y el quinto puesto del líder, con Sainz tercero y Alonso decimoctavo
El británico gana el GP de Austria, marcado por la sucia pelea entre los favoritos que propició el abandono del McLaren y el quinto puesto del líder, con Sainz tercero y Alonso decimoctavo