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Israel extiende a Irán su guerra con la Guardia Revolucionaria

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Teherán despidió a Hassan Sayyad Khodaei en un funeral al grito de «¡muerte a Estados Unidos, muerte a Israel!» La república islámica clama venganza tras el asesinato de este coronel de la Guardia Revolucionaria. Dos hombres a bordo de una motocicleta abordaron el coche del oficial a las puertas de su casa en Teherán el domingo por la tarde, a plena luz del día, le dispararon cinco veces con un arma con silenciador y huyeron por la inmensidad de la capital iraní. «Fue asesinado por terroristas asesinos», denunció el presidente Ebrahim Raisi en la televisión nacional en una intervención en la que advirtió que «tendremos una venganza de sangre».

Los medios próximos a la Guardia Revolucionaria señalaron de manera inmediata a la «arrogancia global» como responsable de esta operación, la forma que tienen de referirse a Estados Unidos e Israel. Majid Mir Ahmadi, secretario del Consejo de Seguridad, dijo que «definitivamente estamos ante un asesinato llevado a cabo por el régimen sionista y los criminales deben prepararse para una severa bofetada por parte de la república islámica». Desde el Estado judío, como suele ser habitual en estos casos, nadie confirmó ni desmintió esta operación y el ministro de Defensa, Benny Gantz, se limitó a decir que «el Estado de Israel es muy fuerte».

«Guerra entre guerras»
Khodaei no es el primer iraní asesinado en ataques atribuidos al Estado judío, pero este asesinato marca un cambio en los objetivos en lo que Israel llama «guerra entre guerras» (cuyo acrónimo en hebreo es ‘mabam’). Las últimas operaciones de este tipo habían tenido como objetivo a científicos relacionados con el programa nuclear y la última víctima fue Mohsen Fakhrizadeh, considerado padre del programa atómico iraní. A Fakhrizadeh le acribillaron a balazos a 60 kilómetros de Teherán en noviembre de 2020. Irán también clamó venganza en ese momento.

A los asesinatos de científicos se sumaron diferentes secuestros y explosiones contra instalaciones vinculadas como el programa nuclear, pero este tipo de ataques cesaron con la llegada de Joe Biden a la Casa Blanca y el reinicio del diálogo para recuperar el acuerdo nuclear que rompió Donald Trump.

En esta ocasión los asesinos pusieron en su punto de mira a un alto mando de la Guardia Revolucionaria, cercano al también asesinado general Qassem Suleimani, víctima de un ataque con dron ordenado por Trump en Bagdad en enero de 2020. Este nuevo asesinato supone «cruzar una línea roja», según Nour News, web próxima al Consejo Superior de Seguridad iraní, para quien los autores «no han calculado bien» y esto «cambiará las cosas». Los golpes a la Guardia Revolucionaria se habían producido hasta ahora en terceros países como Siria, pero nunca en el mismo Irán.

Complots contra israelíes
En los medios israelíes vincularon a Khodaei con la Unidad 840 de la Guardia Revolucionaria, «encargada de preparar infraestructura terrorista y planear ataques contra objetivos occidentales y grupos de oposición fuera de Irán», según The Jerusalem Post. Según estas mismas fuentes, el militar asesinado «estaría probablemente detrás de una serie de complots contra empresarios y diplomáticos israelíes en varios países durante los últimos meses». El último de ellos en salir a la luz se produjo en octubre en Chipre y fue un intento de asesinato del multimillonario Teddy Sagi, empresario considerado la sexta persona más rica de Israel, tal y como reveló el gobierno. Entre sus acciones también le señalaron como el cerebro del intento de asesinato contra el Cónsul general israelí en Estambul, abortado por el Mossad.

Seth Frantzman, analista de este mismo diario jerosolimitano, considera que este golpe contra la Guardia Revolucionaria supone «una humillación para los iraníes ya que no han sido capaces ni de defender a su gente en su propia capita»l. En opinión de Frantzman «la imagen de Irán es ahora más vulnerable que antes. Si bien el régimen ha ganado poder en Yemen, Líbano, Irak o Siria, en casa parece más débil».