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Feijóo persiste en tender la mano al Gobierno para mostrar que hay alternativa a Bildu y ERC

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El Partido Popular disfruta viendo sufrir al Gobierno en las votaciones del Congreso, que tenga que esperar hasta el último segundo, a la ‘foto finish’, para saber si va a poder salvar una ley, y que Félix Bolaños muestre a la vista de todos su inquietud porque no tiene atados los votos suficientes con sus socios preferentes. Y el disfrute es aún mayor cuando al final se comprueba que los aliados preferidos de Sánchez, Bildu y ERC, lo dejan tirado y son ellos, desde la bancada de la derecha, los que salen al rescate en defensa de un asunto de Estado, como el de la seguridad nacional.

Ayer, Alberto Núñez Feijóo y Cuca Gamarra guardaron en secreto el sentido de su voto sobre la Ley de Seguridad Nacional hasta el último momento. Y el PP acabó votando con el Gobierno, como «partido de Estado» y para dejar claro que existe una alternativa frente a Bildu y ERC, según señalaron fuentes de Génova. «No es nuestra ley, pero es una ley votable», sentenció un diputado del PP. «De ninguna manera podíamos votar junto a Bildu en un asunto como este», advirtieron otras fuentes.

El PP sitúa la votación de ayer en el Congreso dentro de la estrategia marcada por Feijóo para hacer visible que Sánchez puede elegir el camino, porque hay alternativa frente a sus socios independentistas y los herederos de Batasuna. «Y si no lo hace, todo el mundo ve que es porque no quiere», sentencian en el PP.

Después de
votar en contra del decreto-ley de medidas anticrisis
, el 28 de abril, entre otros motivos porque sus votos no eran necesarios para que saliera adelante, el PP de Feijóo no podía permitirse rechazar ahora una ley como la de Seguridad Nacional, ya que su estrategia general quedaría en entredicho. Y no lo hizo. «Ahora tenemos la sartén por el mango», aseguró ayer la secretaria general del PP, Cuca Gamarra, quien aseguró que su partido quiere negociar ahora el contenido de la ley con el Gobierno, y si este no accede, no saldrá adelante.

El ambiente entre el Gobierno y el PP está «enrarecido», confiesan en el equipo de Feijóo. Sobre todo después del miércoles, cuando Sánchez pasó al ataque contra el PP en plena crisis del CNI y llamó «mangantes» a sus dirigentes al tiempo que sacaba una vez más el comodín de la corrupción pasada de los populares como arma arrojadiza. Como es lógico, no es la mejor situación para sentarse a una misma mesa a negociar… si es que tuvieran intención de hacerlo.

«Buen pacto» sobre el CGPJ
De momento, lo que hay es una voluntad firme y persistente de Feijóo de tender la mano al Gobierno en asuntos de Estado, y demostrar que el PP más que oposición es alternativa. Hay una negociación en marcha, la de la renovación del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ), que no va a parar porque el enfrentamiento político se encone. Por ahora sigue habiendo contactos discretos entre los dos interlocutores, Esteban González Pons y Félix Bolaños. El PP está en fase de escuchar a las asociaciones de jueces, hasta la próxima semana, y sigue a la espera de que el Gobierno ponga su propuesta sobre la mesa. Cuando lo haga, el partido de Feijóo fijará su postura.

Los populares siguen defendiendo aquello de que ‘los jueces deben elegir a los jueces’, una condición convertida en mantra en la etapa de Pablo Casado. Pero los tiempos han cambiado en el PP y de momento dejan ver bastante más flexibilidad a la hora de llevar a efecto esa idea. «Queremos llegar a un buen pacto», aseguran en Génova, donde no se sienten concernidos por las urgencias ni las prioridades que tiene este Gobierno.

El PP busca y ofrece más acuerdos. El último que ha planteado Feijóo es el relacionado con la seguridad del Estado y la OTAN, para que los grandes partidos lleguen con una «posición de país» ante la cumbre de Madrid, los días 29 y 30 de junio. Los populares están ultimando la propuesta, pero aún no han decidido si se la harán llegar a Sánchez a La Moncloa, como hizo Feijóo con su plan de rebaja de impuestos, que el Gobierno despreció.