Inicio Internacional Cuatro claves para entender el conflicto entre Rusia y Ucrania

Cuatro claves para entender el conflicto entre Rusia y Ucrania

61
0

El actual conflicto ruso-ucraniano, que parece abocado a cobrar una escala mayor que la que generó la conquista militar en 2014 de la península de Crimea y la guerra civil en Donbass, no es el resultado ni de las ambiciones territoriales del presidente ruso, Vladimir Putin, ni de la presunta torpeza del dirigente ucraniano, Volodimir Zelenski, que ha acelerado desde su llegada al poder sus relaciones con Occidente. Sus orígenes son muy anteriores.

Terror estalinista
La hostilidad entre Moscú y Kiev comenzó con la independencia de Ucrania en 1991, tras el colapso de la Unión Soviética. Sus raíces se sitúan, no obstante, en las décadas anteriores, en las que el totalitarismo comunista llevó a cabo desde Moscú campañas de limpieza étnica (el este y el sur de Ucrania fueron repoblados con rusos), y persiguió la lengua original y el culto religioso en ucraniano.

Viento del este, viento del oeste

Al menos tres cuartas partes del pueblo ucraniano (42 millones) aspiran a integrarse en las instituciones democráticas europeas y en la OTAN. Rusia, en cambio, mantiene una posición distinta. La clase política e intelectual rusa sigue sin digerir la independencia de Ucrania -y menos aún su intención democrática de alejarse del ámbito eslavo- porque desde el Medievo considera a Kiev como la cuna tanto de la cultura rusa como de la religión ortodoxa. Figuras nada sospechosas como Gorbachov o Solzhenitsyn (hijos de madre ucraniana y padre ruso) consideraban clave poner todos los medios, menos la fuerza, para evitar el divorcio entre Rusia y Ucrania.

Crear una zona tampón
Los primeros años de independencia de la República de Ucrania mantuvieron la buena relación con el Kremlin, donde aún se debatía entre varias opciones: el regreso al pasado comunista, el liberalismo, o un régimen de Estado neozarista, que finalmente parece haber impuesto el presidente Putin. El exjefe de espías y nacionalista a ultranza sabe que -en las actuales circunstancias- una ocupación del territorio de Ucrania es inviable (el país es algo mayor que España, 600.000 kilómetros cuadrados), pero ha trazado una estrategia para impedir que el régimen de Kiev entre en el club de la Unión Europea y la Alianza Atlántica.

Kiev cava sus trincheras
El Gobierno ucraniano del presidente Zelenski (actor, comediante, guionista, productor, director de cine, y presidente desde 2019, reza su perfil en la red), el más proeuropeo de todos los que ha tenido el país, lleva más de dos años ahondando en las relaciones con Occidente, y tocando sin éxito a la puerta de Bruselas. Ucrania cuenta desde 2016 con un amplio acuerdo de librecomercio con la UE. Dos años antes selló pactos con la OTAN para modernizar su ejército. En contacto estrecho con la Alianza -aunque esta mantiene el ‘dilata’ a su ingreso, para no molestar a Moscú-, Ucrania ha desarrollado el tercer ejército más grande de Europa, después de Rusia y Francia, con 255.000 uniformados.