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Page evita reprobar a Garzón pese a sus críticas al ministro por atacar al sector cárnico

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El duelo político entre el presidente socialista de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page, y el ministro de Consumo, Alberto Garzón, a cuenta de las palabras del segundo en ‘The Guardian’ sobre el sector cárnico, volvió este jueves a subir enteros con declaraciones y dardos velados entre ambos. Aunque a la hora de la verdad, el barón territorial del PSOE evitó reprobar a Garzón en las Cortes de su comunidad, como le pedían el PP y Ciudadanos, los dos únicos grupos de la oposición en la cámara, cuyos catorce escaños (diez de los populares y cuatro naranjas) se quedaron en minoría frente a los diecinueve asientos socialistas, que impusieron su mayoría absoluta para no reprobar al también líder de Izquierda Unida (IU).

El líder de los populares castellanomanchegos, Francisco Núñez, acusó al presidente autonómico de «alinearse con Sánchez y su gobierno de socialistas y comunistas, en el mayor ataque a la historia del sector primario de nuestra democracia» y de haberse «abrazado a Sánchez para salvar al ministro Garzón». Lejos de adoptar un perfil bajo, García-Page y el PSOE lanzaron una ofensiva contra Núñez, llegando a exigir su dimisión, por haber incurrido, a su juicio, en una conducta similar a la del titular de Consumo.

«Los parlamentos no son tribunales inquisitoriales, sino lugares para llegar a acuerdos y consensos, y para hacer leyes, pero no para estar tirándose los trastos a la cabeza todo el día», manifestó ayer García-Page, que criticó la «estrategia» de los populares sobre este asunto. «Por miedo a Vox, se lanza a hacer una carnicería», afirmó el mandatario socialista en referencia al PP.

En este sentido, el presidente castellanomanchego dijo que «si el PP fuera serio, tendría que presentar una moción de reprobación contra su propio responsable regional, que ha dicho exactamente lo mismo que Garzón». De hecho, según denuncian desde las filas socialistas, el líder popular en Castilla-La Mancha y algunos compañeros más de su partido han eliminado en los últimos días de sus redes sociales publicaciones en las que criticaban en su momento la instalación en varios municipios de la región de explotaciones ganaderas intensivas o macrogranjas, según quién y cómo las denomine.

Uno de esos lugares es Almansa, localidad de Albacete en la que, durante la alcaldía del propio Francisco Núñez, se impulsó una moción contra la instalación de ganaderías intensivas. Siendo alcalde, protagonizó un vídeo colectivo donde varios pueblos rechazaban las macrogranjas industriales. En él decía: «Queremos apoyar a los pueblos vecinos que están luchando contra esas instalaciones, no creemos en ese modelo de explotación».

Moratoria
Por otra parte, García-Page sacó adelante ayer, con el voto en contra de PP y Ciudadanos, la moratoria a las macrogranjas porcinas, que frena la apertura de ese tipo de instalaciones en la región hasta el año 2025. El diputado autonómico del PP Miguel Ángel Rodríguez, criticó la medida, anunciada antes de Navidad por el Ejecutivo autonómico, de la que dijo que «se ha hecho de espaldas al sector, generando inseguridad jurídica y condenando a una actividad económica que genera empleo y que cumple rigurosamente con una normativa medioambiental y de bienestar animal muy exigente». Rodríguez acusó a los socialistas de «criminalizar con esta moratoria a un sector productivo para hacer seguidismo del ministro Garzón y están diciendo lo mismo que él: que aquí se produce carne de mala calidad, que aquí los ganaderos son los culpables de lo que pasa, y eso no se lo podemos consentir».

Sobre este asunto se pronunció de igual modo el presidente de Castilla-La Mancha, que precisó que la moratoria que su Gobierno aplicará a la autorización de explotaciones de ganadería intensiva no implica su prohibición, sino una «pausa procesal» para abordar «con consenso y con cabeza» esta cuestión. «Nosotros –apuntó– no vamos a prohibir las macrogranjas, ni podemos hacerlo, además, teniendo en cuenta que habría que discutir qué es y qué no es una macrogranja. Lo que estamos diciendo es que, habida cuenta de los múltiples intereses y problemas que hay, es una forma de abordar con cabeza los problemas. Hay quien lo quiere hacer desde la demagogia y el populismo más barato o desde el fanatismo más absoluto. Lo que decimos es que están pasando demasiadas cosas en la normativa europea, en la normativa ambiental y en la sensibilidad social como para que hagamos una pequeña pausa procesal y lleguemos a consensos». Tras publicarse la noticia, Alberto Garzón no perdió la ocasión de lanzar a través de su perfil de Twitter un sarcástico aplauso a la medida aprobada por las Cortes de Castilla-La Mancha.

El ministro sigue, por lo demás, intensificando su agenda tanto mediática como de contactos en defensa de su postura, por la que considera que no debe pedir perdón. En las oficinas del Ministerio de Consumo (la cartera no tiene sede propia y se ubica en el edificio que alberga a Sanidad, de la que era antes una dirección general) recibió a los representantes de UPA Federal, una organización que presta servicios a pequeños y medianos agricultores y ganaderos. «Hemos compartido la necesidad de potenciar el consumo local de productos del sector primario así como proteger a la ganadería tradicional frente a las macrogranjas» aseguró en las redes sociales junto a una foto del encuentro.

Ni Garzón y Podemos ni el PSOE ceden, en el que es ya el conflicto más grave de la coalición en el Gobierno.