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Ramón Llull, padre de la lengua mallorquina

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Este sábado se celebra la festividad de Ramón Llull, considerado internacionalmente el primer escritor en expresar conocimientos científicos, filosóficos y técnicos en una lengua neolatina. No nos tiene que extrañar, pues, que nuestros vecinos del norte se pretendan apropiar del balear más universal de la historia diciendo que es el padre de la lengua catalana. Ahora bien. ¿Es realmente así?

Se suele decir que su padre y su madre, Ramón Llull e Isabel d’Erill, eran miembros de una familia aristocrática de Barcelona. En el Llibre del Repartiment, el 1 de julio de 1232 se otorga a Ramón Llull el rahal Aljebeci, una finca de veintidós hectáreas en Mallorca. También constan otras propiedades asignadas al mismo ‘R. Llull Barcinone et fratum suorum’. No obstante, Bartolomé Bestard nos dice que no se ha podido cuantificar el patrimonio de la familia Llull en Cataluña: “A todo este elenco patrimonial debería añadirse el que poseía la familia en Cataluña, aunque por desgracia, a pesar de que se ha podido detectar, no se ha podido cuantificar, ni tan siquiera a grandes rasgos”.

Existe otra teoría sobre el origen de Ramón Llull: Montpelier. Capital del señorío del mismo nombre que se incorporó a la Corona de Aragón gracias al casamiento del rey Pedro II de Aragón con María de Montpelier en el año 1204. En aquella época tuvo lugar la cruzada albigense contra el catarismo en los territorios de Occitania, donde miles de personas serían perseguidas y asesinadas. Miles de occitanos huyeron hacia los territorios de la Corona de Aragón, sobre todo a Cataluña, y muchos de estos occitanos exiliados llegarían a nuestras islas con la conquista cristiana de 1229. No sería ningún disparate pensar que los Llull eran occitanos que se exiliaron en Barcelona huyendo de la cruzada contra los cátaros. Llull, Amat o Erill son apellidos todavía presentes en Montpelier. Ramón Llull padre aparece en el Llibre del Repartiment entre los beneficiarios de tierras de la conquista de Mallorca como miembro de la Hueste del Rey que iba en la galera de Montpelier; no en la de Barcelona. El Rey Jaime primero era natural de Montpelier y dados los conflictos que tuvo que sufrir durante su infancia y adolescencia por parte de los nobles catalanes y aragoneses, sería lógico que se rodease de personas de su confianza también originarias de Occitania, como serían los Llull.

Señala el historiador Mateu Cañellas que el catalanismo se cuida de esconder aquellos aspectos de la vida y obra de Lull que son contrarios a su doctrina. La realidad es que Ramón Llull jamás denominó a su lengua como ‘catalana’ sino ‘romance’. Y que se exilió durante la ocupación aragonesa de las Baleares decidiendo no pisar ningún territorio de los reyes de Aragón —como el condado de Barcelona— hasta que devolvieran el Reino de Mallorca a su rey legítimo, Jaime II de Mallorca.

El propio Antonio M. Badia i Margarit reconoce en Moments clau de la història de la llengua catalana la gran cantidad de mallorquinismos encontrados en las obras originales de Llull. Palabras que ya existían en mallorquin hace más de setecientos años y que a día de hoy no existen en catalán: “Discrepando de los que sostienen que no se puede hablar de dialectos catalanes antes del final del siglo XIV, aquí defiendo el dialectalismo de diversas formas lulianas que hoy son propias de las hablas baleares”. Sostiene Badia i Margarit que: “En diversas ocasiones se han señalado mallorquinismos dentro de textos lulianos, es decir, ciertas características de la lengua de Ramón Llull que coinciden con las correspondientes del habla de Mallorca” (…) “La lista sería tan abundante que justificaría un trabajo independiente”.

Los mallorquinismos de los que nos habla Badia son, por ejemplo: coa, bístia/bísties, redon/redona, deïm/deym, gordar/gordaven, gonyar/gonyat, veren, renuncii, trob, deman, pos, esper, ador, ceros, nostro/nostros, pus, feels, pererós, esturiment, poria, servici, escorxa, esgleia o enganar en lugar de las formas catalanas cua, bèstia, rodó, diem, guardar, guanyar, veieren, renuncio, trobo, demano, poso, espero, adoro, cèrvols, nostre, més, fidels, peresós, instrument, podia, servei, escorça, església i enganyar. Y no solamente hablamos de léxico, sino de «otros rasgos, y bien típicos por cierto, del habla mallorquina. Una de ellas, la colocación de las formas dentro la combinación de pronombres débiles. Así: qui la vos podria dir, en vez de la solución general (‘qui us la podria dir’)”. Badia reconoce incluso que el artículo salado que usaba Ramón Llull es el mismo que todavía usamos los baleares hoy en día: “En efecto, se hace duro, incluso violento, no admitir que el artículo IPSE de Ramón Llull sea el mismo IPSE del mallorquín de hoy. Y lo pongo en relieve nuevamente, ahora a base de un solo ejemplo, quizás el más característico, porque su concreción muestra hasta que punto es sorprendente, e incluso hasta forzado, de obstinarse en no aceptar los dialectalismos baleares de Ramón Llull” (…) “ Yo, por mi parte, ya he dicho y reiterado que siempre he creído que la coincidencia mencionada (rasgos lulianos = mallorquinismos) no podía ser fortuita y que, en todo caso, lo que cabía hacer era provocarlo, si alguno lo dudaba” (…) “es forzoso que miremos de averiguar qué puede impedir que se admita que los mallorquinismos de hoy ya fuesen mallorquinismos en la época de Ramón Llull o, mejor dicho, que Ramón Llull ya emplease un cierto número de rasgos que han permanecido hasta hoy como característicos del hablar isleño”.

¿Cómo es posible que Ramón Llull escribiera en mallorquín en el siglo XIII, si según la teoría catalanista el mallorquín no existía y Mallorca acababa de ser conquistada y repoblada exclusivamente por catalanes? La respuesta es muy sencilla: porque no fue así. La lengua de Ramón Llull no era el catalán de Barcelona, sino el mallorquín. Una modalidad de la lengua de oc que en el siglo XIII trajeron a Baleares los nuevos colonos catalanes y occitanos, que se fusionó con el romance que ya se hablaba en nuestras islas.

Si las Baleares hubieran sido repobladas solo por catalanes después de 1229 y Ramón Llull, que nació en 1232, fuese catalán, nunca hubiese podido escribir en mallorquín. Sería materialmente imposible la existencia de balearismos lingüísticos en tan poco tiempo. Pero existen. Hecho que demuestra que, al contrario de lo que nos dice la parroquia catalanista, el mallorquín ya existía en el siglo XIII y era diferente del catalán. Y que Ramón Llull, en cualquier caso, sería el padre de la lengua de oc o mallorquina, y no de ninguna otra.

Joan Pons Torres es Historiador. Director de Sa Fundació