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La madre que ha secuestrado a sus tres hijos los dejaba y se iba días de fiesta

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Jonathan, Adán e Izan Cebrián Renedo, tres hermanos de 5, 7 y 9 años, llevan media vida de centro en centro tutelado.
La vida no está siendo justa con ellos. Y, mucho menos, desde que el 14 de noviembre su madre, durante una visita programada, decidiera secuestrarlos y llevárselos a un lugar que se está investigando.

El perfil de la mujer, madrileña de 27 años, ha llevado a la Policía Nacional a catalogar la desaparición de alto riesgo. Toxicómana, okupa y con antecedentes por drogas y robos, Nieves no es el perfil ideal para estos menores. En el momento de la huida, pesaba una orden de busca judicial por otros hechos. Desde el entorno del padre, Miguel, de 31 años y vecino de Ciempozuelos, recuerdan que su expareja no está preparada para cuidarlos. De hecho, en al menos una ocasión en la que le devolvieron la custodia, dejó a los tres hijos con su madre y desapareció«dos o tres días». Se había ido de fiesta. Y acabó detenida.

El caso de los hermanos de Aranjuez empieza realmente en 2016. La entonces pareja llevaba muy mala vida. Miguel Cebrián y Nieves Bartu Renedo tenían problemas de adicciones, robaban y no tenían trabajo. «Era una relación tóxica», explican sus allegados. Hasta el punto de que ese año les quitaron la tutela. Los niños fueron trasladados a un centro de menores de Pozuelo de Alarcón.

Los tres hermanos desaparecidos

ABC
Con familias de acogida
Unos dos años después, al mejorar la situación de los padres, se los devolvieron. Pero fue por aquella época cuando sucedió lo de la detención de ella tras irse de juerga. Miguel ya está totalmente recuperado, tiene otra mujer y una niña con ella. Pero, antes de la llegada del Covid-19, cada niño fue entregado a una familia de acogida.

La del mediano cogió el virus y fue devuelto a su madre. Luego le entregaron al mediano. Pero cuando los servicios sociales pretendían llevarle al mayor, se dieron cuenta de que Nieves había recaído.

Y así fue cómo los menores ingresaron en el centro de tutela Madre Teresa, en Aranjuez. Hace aproximadamente un año.

A Miguel le permitían desde hace unos ocho meses recoger un día, los domingos, y a la semana siguiente de viernes a domingo: era devolverle de alguna manera la custodia parcial. En cambio, Nieves, aún sumergida en las drogas, solo podía llevárselos unas horas los domingos. «Nunca había tenido ningún problema en esas visitas programadas. Los llevaba al río, a pasear por Aranjuez», explican en la familia del padre, donde creen que no les ha hecho nada malo.

Entonces, llegó el domingo 14 de noviembre. Ese día, a la una de la tarde, Miguel llevó a sus hijos al recurso asistencial. Allí se cruzó con su ex, que llegaba al centro desde la estación de Renfe, pues tenía el coche averiado y reside en Almorox (Toledo), con otro hombre, «también con problemas de drogas y que estaba en prisión cuando les entregaron a los niños la primera vez». «Les decían que al novio de ella le tenían que llamar papá, y no a su padre real», indican los parientes de Miguel Cebrián.

Los tres teléfonos, apagados

Ella solo le dijo al padre: «¿Qué tal han pasado el fin de semana los niños?», y los recogió. Debía llevarlos de vuelta al Madre Teresa a las nueve de la noche. Pero dieron las once y no daban señales. Desde el centro llamaron repetidamente a sus tres teléfonos de contacto. Todos apagados. Y así siguen desde entonces, según ha comprobado la Unidad de Familia y Atención a la Mujer (Ufam) de la comisaría de Aranjuez, que es la que lleva las riendas de esta investigación tan sumamente delicada.

Los servicios sociales pusieron la denuncia ante la Policía Nacional, que se puso manos a la obra desde el primer momento. Se han rastreado numerosos domicilios donde pudieran estar escondidos Nieves, su novio (David) y los tres niños:Madrid, Parla, Getafe, Illescas, Almorox, Ciempozuelos, Leganés… Y también Córdoba, localidad natural de David y donde reside parte de su familia. Pero no hay rastro de ellos. No se descarta que se hayan metido como okupas, de nuevo, en algún lugar recóndito.

Dos necesitan medicación
La familia paterna de los críos espera que no les haya ocurrido nada malo. Pero recuerdan que uno de los críos necesita medicación porque está recién operado de amigdalitis; otro también sigue un tratamiento farmacológico por su hiperactividad. Además, creen que es insostenible que estén todo este tiempo encerrados. «Ya son diez días desaparecidos, tendrán que sacarlos a un parque o a otro lugar en algún momento», reflexionan.

Miguel está desesperado. Ha perdido su empleo como mozo de almacén. Aunque es de Getafe, reside en Ciempozuelos. Su padre, del mismo nombre, le ayuda en todo momento, aunque vive en Valencia capital. No entienden tampoco cómo, estando en tales condiciones Nieves, se le permitía salir, aunque fueran unas horas, con los niños a la calle.

La Policía Nacional y la Guardia Civil están pendientes de cualquier aviso ciudadano o del paso de la pareja y los niños por cualquier frontera. En caso de contar con alguna pista, deben ponerse en contacto con ellas.