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«El juramento de Leonor va mucho más allá de lo meramente simbólico o estético»

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El catedrático, abogado del Estado y académico de número Luis María Cazorla Prieto fue el responsable de pronunciar el pasado lunes el discurso de apertura de la Real Academia de Jurisprudencia y Legislación.

Su conferencia versó sobre el futuro juramento de la Princesa Leonor que debe producirse, según se expone en el artículo 61.2 de la Constitución Española, «al alcanzar la mayoría de edad» la Princesa Heredera.

Cazorla Prieto fue además el secretario general del Congreso de los Diputados (1982-1988) y letrado mayor de las Cortes Generales (1983-1988) cuando Don Felipe juró lealtad a la Constitución Española y fidelidad al Rey un 30 de enero de 1986.

-¿Por qué ha considerado necesario sacar ahora el asunto del juramento de la Princesa Leonor cuando aún faltan dos años para su mayoría de edad?

-Creo que era el momento oportuno. Antes, era demasiado prematuro. Sin embargo, creo que el tema tenía que plantearse con la suficiente antelación, como es la de dos años, por si lo que expongo pudiera ser de alguna utilidad, dada la trascendencia política, parlamentaria y electoral del acto de juramento.

-¿Que significado tendrá el acto del juramento de la Constitución y de fidelidad al Rey de Doña Leonor?

-El significado del juramento va mucho más allá de lo meramente simbólico o estético. Entraña el cumplimiento de una obligación impuesta por la Constitución. Con este acto la Princesa sellará su compromiso con todo nuestro sistema constitucional jurando «desempeñar fielmente sus funciones y guardar y hacer guardar la Constitución y las leyes, respetar los derechos de los ciudadanos y de las Comunidades Autónomas y fidelidad al Rey».

-Aunque el artículo 61.2 de la Constitución Española dice que el juramento de la Princesa heredera debe realizarse «al alcanzar la mayoría de edad», ¿podría realizarse éste en una fecha a convenir distinta al 31 de octubre de 2023?

-Creo que no. Poderosas razones políticas y jurídicas imponen, a mi juicio, que coincida el juramento con la llegada de la mayoría de edad de la Princesa, es decir, con el 31 de octubre de 2023, como se hizo en el muy importante precedente del juramento del entonces Príncipe Heredero don Felipe.

-Defiende que debe realizarse ante las Cortes Generales, con los Plenos de Congreso y Senado reunidos. ¿Por qué?

-Lo defiendo con firmeza. La Constitución habla claramente de las Cortes Generales para recibir el juramento, es decir, de los Plenos del Congreso de los Diputados y del Senado reunidos en sesión conjunta. Además, una hipotética Diputación Permanente de las Cortes Generales no está prevista en la Constitución y, en mi opinión, su existencia no sería admisible jurídicamente.

Felipe VI y la Princesa Leonor

ABC

-¿Qué papel debe jugar el Gobierno en este acto?

-El Gobierno ha de jugar un papel fundamental en la fase inicial de preparación del juramento. No así en la parlamentaria, que es la primordial. En esta última fase el protagonismo corresponde a las Cortes Generales, es decir, a los Plenos del Congreso y del Senado reunidos en sesión conjunta, y a los órganos de gobierno de las Cámaras, esto es, a las Presidencias, particularmente a la del Congreso, y a las Mesas.

-¿Deberían sentarse Gobierno y oposición y comenzar a hablar ya sobre la preparación de este juramento antes de que la vorágine electoral se les eche encima?

-Por principio, soy firme partidario de la negociación y del consenso, más aún en cuestiones tan fundamentales y delicadas como ésta. Dos años parece mucho tiempo, pero no lo es tanto si tenemos en cuenta todos los hilos que hay que hilvanar y los importantes aspectos electorales que hay que barajar vista la fecha en la que la Princesa alcance la mayoría de edad, repito el 31 de octubre de 2023.

-El precedente de Don Felipe, el 30 de enero de 1986, fue un acto muy ceremonial. Incluso con el Congreso engalanado y desfile de Fuerzas Armadas en la Carrera de San Jerónimo. ¿Debería hacerse de modo similar?

-La vertiente del engalanamiento y del desfile es para mí secundaria y adaptable a los gustos y al tiempo que se viva. Lo esencial es el acto que se celebre en el salón de Plenos del Palacio de la Carrera de San Jerónimo.

«No cabe el refrendo, ya que el Rey no tiene que aceptar el juramento y no hay, pues, acto que refrendar»

-Otro factor es el calendario electoral. Si se adelantan las elecciones, algo poco previsible pues iría en menoscabo del Gobierno que querrá aprovechar todo lo que pueda la recuperación económica si llega, no habría problema. Pero sí se va a un escenario de agotar la legislatura… ¿sería un problema esto?

-Según la Constitución, la legislatura termina o por la disolución del Congreso de los Diputados y del Senado, facultad que corresponde exclusivamente al Presidente del Gobierno, o por agotamiento de los cuatro años que, salvo disolución, constituye su mandato inicial. Si el Presidente del Gobierno ejerce su facultad de disolver y las nuevas Cámaras están formadas el 31 de octubre de 2023, a éstas incumbiría recibir el juramento. Si el Presidente del Gobierno optara por no disolver, la actual legislatura duraría hasta el 10 de noviembre de 2023, pues las últimas elecciones se celebraron el 10 de noviembre de 2019. Hasta entonces las actuales Cámaras seguirían en el ejercicio pleno de sus funciones y, aunque en sus últimos estertores, podrían recibir el juramento el 31 de octubre de 2023.

-¿Qué fechas electorales dejaría entonces la situación?

-Por una parte, nos encontraríamos ante una situación que dependería del momento en el que el Presidente del Gobierno ejerciera la facultad que solo a él compete de disolver las Cámaras. Por otra, si no ejerciera esta facultad, la actual legislatura duraría hasta el 10 de noviembre de 2023 y el 31 de octubre de 2023 podría celebrarse el juramento ante ella.

Juramento de Don Felipe, el 30 de enero de 1986

CONGRESO DE LOS DIPUTADOS

-¿El juramento necesita refrendo y las Cortes Generales pueden aprobar una resolución?

-En mi criterio, la relación que se establece con el juramento es entre los Plenos del Congreso y del Senado reunidos en Cortes Generales, que lo reciben, y la Princesa, que emite un acto personalísimo. No cabe el refrendo, ya que el Rey no tiene que aceptar el juramento y no hay, pues, acto que refrendar. Las Cámaras no tienen que aprobar una resolución, su papel es de testigos y receptoras del juramento que se formula ante ellas.