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La crisis de Evergrande arrastra a otras grandes constructoras de China

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Acabe en bancarrota o sea rescatada por el Gobierno chino, la crisis de la constructora Evergrande ha destapado el astronómico endeudamiento del sector inmobiliario en este país, que entraña un peligro para el resto de la economía e incluso para la estabilidad social. Cifrada en 300.000 millones de dólares (256.208 millones de euros), que supone un 2% del PIB chino, la deuda del gigante Evergrande amenaza con reventar la burbuja inmobiliaria china tras cuatro décadas de frenético crecimiento económico. Para hacerse una idea de esta desorbitada cantidad, baste recordar que es superior al PIB anual de 150 países.

Mientras la compañía ofrece pagar con propiedades los préstamos que vencen esta semana y prepara con una consultora externa un plan de reestructuración de su deuda, sus acreedores se aferran a la esperanza de que el régimen de Pekín la salve de la quiebra para salvaguardar la paz social porque es “demasiado grande para caer”. Aumentando una incertidumbre que crece cada día, las autoridades siguen sin pronunciarse al respecto intentando aparentar normalidad para no afectar a las importantes vacaciones seguidas de estas dos semanas. Con las Bolsas de Shanghái y Shenzhen cerradas el lunes, este martes se celebra la Fiesta del Medio y, el 1 de octubre, el Día Nacional.

Pero el problema no es solo Evergrande, sino todo el sector inmobiliario chino, que ha crecido de forma exponencial espoleado por el crédito y la rápida urbanización y modernización del país. Como uno de los pilares del “milagro económico chino” junto a las exportaciones, la inversión extranjera y el gasto estatal en infraestructuras, se calcula que el “ladrillo” representa un cuarto del PIB nacional. Pero su endeudamiento es tal que, sin contar a Evergrande, las otras 14 mayores constructoras del país suman deudas por valor de 1,6 billones de yuanes (211.670 millones de euros), según un cálculo del periódico “South China Morning Post (SCMP)”. Para frenar tan descomunal apalancamiento, Pekín estableció en agosto del año pasado “tres líneas rojas”, marcando límites a su deuda en proporción a su liquidez, valor de sus activos y acciones en Bolsa.

A la espera de que se resuelva la crisis de Evergrande, el terremoto es tal que ha sacudido a otras inmobiliarias chinas fuertemente endeudadas como Guangzhou R&F, que debe 187.700 millones de yuanes (29.025 millones), según el SCMP. Como su actual liquidez, de 29.000 millones de yuanes (4.485 millones de euros), no es suficiente para saldar sus deudas en los próximos doce meses, que ascienden a 52.000 millones de yuanes (6.856 millones de euros), ya se teme que sea el próximo Evergrande.

Debido a la caída de la venta de pisos en China, Guangzhou R&F solo ha conseguido en siete meses la mitad de sus objetivos para este año, que eran de 150.000 millones de yuanes (19.778 millones de euros). A la vista de las turbulencias que se avecinan por la crisis de Evergrande, no parece probable que los próximos meses vayan a ser mejores. Para capear el temporal, dos de sus principales ejecutivos y accionistas van a poner de su dinero 8.000 millones de dólares de Hong Kong (876 millones de euros). Además, Guangzhou R&F va a venderle a otra inmobiliaria, Country Garden, activos por valor de 10.000 millones de yuanes (1.318 millones de euros). Ambas inyecciones de capital han sido acogidas este martes en la Bolsa de Hong Kong con una subida del 5,6% de las acciones de Guangzhou R&F. Pero puede ser pan para hoy y hambre para mañana porque, paradójicamente, Country Garden es la segunda constructora más endeudada tras Evergrande, con créditos por pagar que suman 342.000 millones de yuanes (45.095 millones de euros).

También se encuentra en una posición complicada la inmobiliaria Fantasia, que este año debe hacer frente a créditos por valor de 762 millones de dólares (649 millones de euros). En 2022 serán 1.150 millones de dólares (980 millones de euros) y, a tenor de la consultora S&P, solo tiene una liquidez de 10.000 millones de yuanes (1.318 millones de euros).

Otras de las inmobiliarias chinas con mayor deuda son el gigante Shimao, que debe 141.200 millones de yuanes (18.618 millones de euros), y China Resources Land, con un pasivo de 164.500 millones de yuanes (21.694 millones de euros).

Arrastrado por el pánico vendedor que desató el lunes la falta de liquidez de Evergrande, Zhang Yuanlin, presidente de la constructora Sinic Holdings Group de Shanghái, ha perdido más de mil millones de dólares (852 millones de euros) en un solo día, informa France Presse. Tras desplomarse un 87%, la Bolsa de Hong Kong suspendió la cotización de su empresa, que el 18 de octubre tiene que abonar un crédito de 246 millones de dólares (209 millones de euros).

A tenor de Bloomberg, las cuatro grandes inmobiliarias de Hong Kong también perdieron el lunes 6.700 millones de dólares (5.700 millones de euros) de su valor bursátil por la crisis de Evergrande y el plan del Gobierno chino de poner límites a sus precios en la ciudad con el metro cuadrado más caro del mundo.

Acabe en quiebra o sea salvada por las autoridades, Evergrande es solo la punta del iceberg de la gigantesca deuda que acumula el sector inmobiliario chino.