Inicio Principal El reto de heredar el dorsal número cuatro

El reto de heredar el dorsal número cuatro

5
0

David Alaba ya es oficialmente jugador del Real Madrid. En la presentación, frente a una familia emocionada, Florentino le regaló los buenos augurios típicos de estos eventos estivales. El austríaco respondió con clase e incluso se arrancó con unas palabras en español culminadas con un ‘Hala Madrid’ de
manual. Hasta ahí todo en orden: sin sentimentalismos desmedidos, fue el cóctel clásico del primer día de trabajo en una entidad tan gigante como el Madrid.

Firmó su contrato (cinco años a razón de 12 millones netos por temporada), estrechó unas cuantas manos y se fotografió junto a su nuevo dorsal, el cuatro de Sergio Ramos. Por supuesto, la incertidumbre aguardaba en la sala de prensa. Los primeros interrogantes que allí sonaron tenían relación con el número del camero, porque la hemorragia entre club y leyenda aún es joven y viva. «Ramos ha estado aquí una década con este número y se convirtió en un líder. Todos lo sabemos. Pero el club me lo ofreció y, la verdad, es de los pocos que había disponibles. Es un honor llevarlo, me motiva mucho. Es un número que representa fuerza y liderazgo, y yo quiero darlo todo», resolvió el austríaco.

Alaba es una persona con tablas. Sabe hablar y se le intuye la característica serenidad de un tipo inteligente. Como él dijo, no está aquí para compararse con nadie, lo único que desea es dejar su impronta en el verde. Esta calma que Alaba derrochó en Valdebebas también es producto de su extensa experiencia. Pese a solo tener 29 años, ha jugado 11 temporadas al máximo nivel en el Bayern. Ha sido titular con todos sus entrenadores en Múnich (incluido Ancelotti), ha estado tres temporadas en el mejor once de la UEFA y lo ha ganado todo en repetidas ocasiones. Embriagado de éxito y frente a la ilusión de un desafío aún mayor que el alemán, en el último tercio de su carrera llega al Real Madrid. «Quise dar el siguiente paso en mi carrera, crecer como jugador y también como persona. Recibí distintas ofertas, pero el Real Madrid es el club más grande. Es el reto que estaba buscando».

Tras el adiós de Ramos y la más que probable marcha de Varane, la figura de Alaba emerge como uno de los hombres más relevantes de la zaga blanca. El Madrid, mediante la entrega del cuatro, pone en manos del defensa algo más que un dorsal, deposita en él galones y confianza. Se espera que juegue en el central izquierdo, justo donde Ramos construyó su leyenda, pero tanto de lateral zurdo como de centrocampista ha rendido con garantías en el pasado. Ancelotti, en su etapa en Baviera, le utilizó en el costado. Sin embargo, debido a la excepcional salida de balón del austríaco, todo apunta a que se le verá por el centro siendo el nexo entre sus compañeros en la línea defensiva y el binomio Kroos-Modric.

Para el Madrid es un negocio redondo: es un fichaje a coste cero (agente libre) de un futbolista polivalente de clase mundial. Como ya sucedió con Kroos, es una incorporación que en la relación calidad-precio tiene una baja probabilidad de fallar.