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El día que Antonio David se aseguró la vida

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La segunda entrega de ‘Rocío, contar la verdad para seguir viva’ en Telecinco no ha defraudado. A medida que Rocío Carrasco va detallando su vida, el espectador descubre una juventud y un matrimonio que como ella misma define fue un «paripé».

Desgarrador e inhumano el calvario que sufrió durante su segundo embarazo desde el verano de 1998 en el que descubre que su marido le es infiel con una camarera de un local que frecuentaban en Chipiona. La hija de la Jurado paso a ser «un ciervo embarazada» para todos los veraneantes que acabaron sabiéndolo. A partir de aquel momento tuvo claro que el matrimonio estaba roto y ella daba por terminada la relación, al menos de puertas para adentro. Porque si algo ha defendido siempre son los valores familiares que le han inculcado y tenía claro que su hijo David no iba a nacer sin que estuviera su padre a su lado. Y esa fue su crucifixión. «Lo hice tan bien que nadie se dio cuenta», dice Rocío tras haber vivido ya separada con su marido en la casa de su madre junto a esta y su marido Ortega Cano.

Y es que Rocío, por vergüenza, no les quiso contar nada y tampoco tenía nadie en quién confiar, ya que dejó de lado a amigas que la vendían por unos cuantos miles de pesetas, o incluso rompió la relación comercial con su tío Amador cuando le traicionó con la exclusiva de su luna de miel, cuyo destino, como ha confesado, solo conocía él y el director de una revista. Si a alguien le quedaba duda que lo más importante de su vida han sido sus hijos, ha bastado con escucharla refiriéndose a ellos. Su mayor felicidad. Se deshace en halagos a su hija Rocío «era bellísima, pizpireta y le encanta maquillarse». A su enano David se refiere como «un ángel, un bombón de nata, lleno de bondad». Al fin muchos habrán podido ver la madre que lleva dentro. No quería separarse de ellos ni un minuto. Aunque ahora, como dijo el pasado domingo, se los han arrancado y los da por perdidos, al menos a corto plazo.

No nos adelantemos con los juicios, ya se verá cómo luchó y ha luchado hasta el final por ellos. Por fin descubre otra de las grandes verdades de la familia y es que la ‘Más Grande’ cuando se bajaba del escenario era una mujer muy sensible y frágil. Hasta el punto de que cuando Antonio David se entera de que el cuento se ha acabado la manda callar y le dice «Tú te callas, Rocío Jurado, que no sabes quién es Antonio David Flores». El ex guardia civil sabía perfectamente que la cantante tenia miedo a los escándalos y supo atemorizarla. Hasta el punto de que aquella pesadilla no termina ahí. Sino que el exmarido se quedó un año más en la casa a pesar de que la historia familiar estaba rota.

Varias mentiras se han descubierto del ex guardia civil al escuchar a Rocío decir algo tan serio como que el hijo a las horas de nacer ingresó en el Hospital 12 de octubre de Madrid y no en La Paz como el padre de la criatura dijo en entrevistas y aún hoy sigue manteniendo. O la famosa ventana de la casa de verano desde donde intentó precipitarla aunque solo fuese para atemorizarla. Una ventana en la que se puso una reja en 2010 y no en aquel momento como aseguró Antonio David. Demasiado silencio por parte de la víctima, una falta de apoyo familiar indiscutible y una verdad que durante años se ha mantenido oculta porque muchos medios vieron en los ex de famosos unos colaboradores ideales porque daban audiencia y eran rentables. La propia Rocío ha dicho que el día que su hija nació “se aseguró la vida”. Sin contrastar se han vertido calumnias que una docuserie no va poder borrar de un plumazo. Y no olvidemos que esto no es un juicio, es una docuserie con el testimonio de una víctima famosa que tiene todo el derecho del mundo hablar porque nació famosa y lo sigue siendo aunque por su salud mental ha estado mucho tiempo apartada. Ahora esta fuerte, serena y tranquila, como ella misma ha querido decir. Y se que no esperaba el apoyo de tantas personas que se han sentido identificadas. Y espera encontrar las pruebas que aún hoy necesita para que se cumpla su mayor deseo el de que un juzgado la escuche. Pero este domingo España ya va descubriendo poco a poco la verdad. Y sus pobres hijos también, aunque ahora no estén en condiciones de digerirlo. Algún día lo harán.