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Sánchez no situará a Díaz por delante de Calviño en el escalafón de la vicepresidencia

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El ascenso de Yolanda Díaz a vicepresidenta segunda superando a Nadia Calviño, vicepresidenta tercera, en el organigrama del Gobierno es el principal escollo para materializar los relevos tras las salida de Pablo Iglesias. Porque fuentes gubernamentales sí aseguran con rotundidad que, pese a sus sonados enfrentamientos con otros miembros del Ejecutivo, Ione Belarra será la ministra de Derechos Sociales.

Fuentes gubernamentales aseguran que la pretensión de los socialistas es que Nadia Calviño ascienda en el escalafón por delante de Yolanda Díaz. Para que así pueda seguir asumiendo la presidencia de la Comisión Delegada de Asuntos Económicos. Esa sería la solución pactada para que Díaz pueda retener Trabajo y a la vez ser vicepresidenta. Varias fuentes del Ejecutivo apuntan en esa dirección. En la parte socialista del Gobierno no gustó que Iglesias fuese el que diese por hechos los relevos: «Decide el presidente, no Pablo Iglesias». En la parte socialista no dan por cerrada la cuestión porque tiene que ser el presidente quien lo manifieste. Pero ya apuntan con claridad a que Yolanda Díaz no podría estar por encima de Calviño.

Esos son los «detalles» a los que se refería La Moncloa en la nota que ha distribuido informando de una reunión entre Pedro Sánchez y Pablo Iglesias esta misma mañana. Fuentes gubernamentales señalan a esta cuestión como el único impedimento. El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y el vicepresidente segundo, Pablo Iglesias, han mantenido una reunión breve esta mañana posterior al Consejo de Ministros. Era la primera vez que se veían desde que ayer el líder de Podemos llamó al presidente para comunicarle que abandonaba el Gobierno para ser el candidato de su partido en la Comunidad de Madrid.

«Ambos consideran que hay acuerdo en los cambios que deben acometerse», pero aseguraban que queda pendiente «rematar algunos detalles en base al acuerdo de Coalición». Y es que el acuerdo suscrito otorgaba una vicepresidencia segunda a Unidas Podemos, como ayer reconoció Sánchez. En la formación morada destacan que habrá acuerdo. Y destacan que la interlocución que ahora tenían Sánchez e Iglesias para liderar la coalición ahora la tendrán Sánchez y Díaz. En cierta forma restan trascendencia a que la ministra de Trabajo sea finalmente vicepresidenta tercera y no vicepresidenta segunda. Lo que no contemplan en ningún caso es perder la cartera de Trabajo. Si lo hiciesen Díaz sí podría ser vicepresidenta segunda, como lo era Iglesias. Pero fuentes de ese espacio no lo ven como una opción.

En los protocolos de la coalición ya está recogido cómo debe afrontarse una reestructuración en el Gobierno. «Se mantendrá el número de áreas gestionadas por el PSOE y por Unidas Podemos y su peso relativo en el conjunto del Gobierno en los términos acordados al inicio de la coalición», dice ese texto. Sí Sánchez quisiera reducir ministerios a costa de Podemos tendría que, en proporción, eliminar más por el lado del PSOE. La portavoz del Gobierno, María Jesús Montero, ha defendido al arranque del Consejo de Ministros que existe un acuerdo entre las dos formaciones y que «los cambios que se produzcan no harán que variemos el rumbo».

El ascenso de Díaz al puesto de Iglesias es una cuestión compleja porque pasaría a tener más rango que la vicepresidenta tercera, Nadia Calviño, que es además quien dirige la Comisión Delegada de Asuntos Económicos. En el Gobierno recuerdan que ese puesto se ocupa de forma discrecional. Pero no hay precedentes en que una participante de ese foro tenga más rango que quien lo preside. Su ascenso cambia los equilibrios en la parte económica del Gobierno. Por eso había en el PSOE en las últimas horas quienes expresaban dudas sobre sí para ser vicepresidenta segunda Díaz podría perder las competencias de Trabajo. O si para mantenerlas debía ocupar otra persona la vicepresidencia segunda. Aunque eso quebraría el plan de Iglesias de proyectarla como futura líder y candidata a las generales. Aunque ayer la propia Díaz ya daba por hecho que compatibilizaría ambas cuestiones.