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La vicepresidenta de la Eurocámara exige al embajador de la UE en Cuba que pida disculpas y rectifique

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«Alberto Navarro (embajador de la Unión Europea en Cuba) tiene que pedir disculpas y corregir lo que ha dicho públicamente; esto sería lo mínimo para mí», afirmó Dita Charanzová, vicepresidenta del Parlamento Europeo, al conocer la carta remitida este jueves por el Alto Representante para la Política Exterior de la UE, Josep Borrell, a un grupo de eurodiputados que habían pedido la destitución de Navarro. «También quiero ver al Alto Representante Borell condenar públicamente todas las violaciones de los derechos humanos en Cuba y también tenemos que trabajar, como Unión Europea, con nuestros aliados, como Estados Unidos, sobre el tema de Cuba», señaló Charanzová.

En las últimas semanas, los eurodiputados del PPE, grupo Renew Europe y ECR habían manifestado su malestar respecto a la gestión de Navarro en Cuba, sobre todo a partir de una carta que el diplomático firmara, en la que se pedía al presidente Biden el fin del embargo a la Isla. La situación se complicó cuando, días más tarde, a fines de febrero último, en medio de la reunión sobre derechos humanos como parte del Acuerdo de Diálogo Político y Cooperación (ADPC) entre la Unión Europea y Cuba, Navarro declaró a un medio independiente cubano (CubaNet) que no consideraba que en Cuba existiera una dictadura: «claro que no», afirmó.

Mediante una carta dirigida al Alto Representante el 3 de marzo último, unos 37 eurodiputados calificaron estas declaraciones como algo «inesperado, desagradable e intolerable incidente».

«Que el Embajador de la UE haga públicamente las citadas declaraciones rechazando el carácter dictatorial del régimen provoca un profundo y difícilmente reparable daño a la UE».

Tres días más tarde, Josep Borrell convocó a Bruselas al embajador del bloque en Cuba para que diera explicaciones al respecto, tras lo cual el diplomático regresó a la Isla para continuar frente a la legación hasta el próximo mes de agosto. Los resultados de esta reunión se conocieron públicamente el 11 de marzo último mediante la carta de Borell.

Charanzová exige respuestas y resultados
Aunque en la carta el Alto Representante alega que Navarro ha cometido dos importantes fallos de comunicación o juicio, lo cual califica de «lamentable», resuelve la cuestión alegando que el embajador «ha admitido sus errores» y presentado «sus más profundas disculpas».

Según la política y diplomática checa, por la carta de Borrell, no se entiende cuáles fueron las disculpas de Navarro ni las consecuencias de sus errores. «Lo que está en esta carta es el mensaje de que el señor embajador Navarro va a seguir en su cargo y yo no estoy de acuerdo con esta conclusión. (…) yo pienso que dado todo esto que ha sucedido y después de haber debilitado tanto la posición de la Unión Europea hacia Cuba, no puede seguir como nuestro embajador en Cuba». Y añade: «Necesitamos un verdadero diplomático. No puede ser que tengamos a una persona que habla como embajador pero que opina como una persona independiente y presenta sus opiniones personales. Eso no puede ser. Necesitamos a alguien que defienda la posición común y que respete la posición mayoritaria en la Unión Europea».

Respecto al ADPC, considerado por el Alto Representante como «la mejor manera de impulsar reformas políticas y económicas, promover la democracia y derechos humanos, y mejorar la vida del pueblo cubano», para Dita Charanzová es momento de reflexionar, ser más firmes e insistir «en que no podemos tener un diálogo si no tenemos a la sociedad civil europea representada».

«No podemos decir que vamos a negociar con un país, que vamos a tratar solamente los temas del comercio sin tomar en cuenta, por ejemplo, los derechos humanos en este país. No puede ser, eso no puede ser, esa no es nuestra política y pienso que el caso cubano es un excelente caso donde tenemos que mostrar a todo el mundo que estamos serios en cuanto a los derechos humanos en el mundo, porque es el país con el que tenemos el acuerdo; (…) pero lo que ahora falta es la implementación y la firme posición de la Unión Europea y, sobre todo, del señor Borrell. Por eso yo voy a seguir insistiendo en que estemos firmes y que implementemos lo que hemos firmado».