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Lisboa impulsa la enseñanza a distancia en plena tercera ola, pero excluye a la red privada

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Portugal renueva el estado de emergencia para frenar la expansión del coronavirus hasta el próximo 1 de marzo, aunque los planes del Gobierno socialista pasan por un horizonte en el que se aprueben otras dos prórrogas.
Objetivo: llegar al final de la Semana Santa
con unos niveles de incidencia inferiores a los actuales, ya de por sí algo mejores que hace una semana, cuando el país vecino saltó al primer plano mundial por sus altas tasas de contagio y una mortalidad desbocada.

Cada quincena se aborda en la Asamblea de la República en qué términos han de redoblarse las restricciones, pero se van incorporando novedades que no siempre generan un consenso generalizado. Así, la polémica ha saltado por una disposición municipal de Lisboa que complementa las medidas en vigor hasta el primer día del mes que viene.

En efecto, el Ayuntamiento comandado por el socialista Fernando Medina ha creado una plataforma con contenidos de apoyo a la enseñanza a distancia para alumnos y profesores… pero solo permite el acceso a los centros educativos públicos. Es decir, los alumnos de la red privada no están autorizados a utilizarla.

De modo que la mecha de la controversia ya se ha prendido. ¿Estamos ante una medida anticonstitucional? ¿Es otro síntoma más de la ‘venezuelización’ de Portugal, como apuntan diversos sectores sociales? El caso es que el colectivo de profesores ya está bastante castigado con los vaivenes gubernamentales y las condiciones en que se desarrolla su labor han empeorado desde antes de la pandemia, con recortes unilaterales de hasta el 50% incluso en la franja universitaria.

La polémica estalla en medio de las embestidas de la tercera ola en el país del fado, considerada la más violenta por un estudio elaborado a instancias de la Universidad de Oxford.

Portugal se sitúa por delante de España y Portugal con una media de 20 muertos por millón de habitantes, que llegó a ser de 28 cuando el mes de enero dio paso al de febrero.

De hecho, el día 31 se alcanzó la cifra de mayores infecciones en 24 horas con nada menos que 17.000, muy por encima de las 3.400 diarios esta semana.

Tanto es así que la situación hospitalaria ha dado una tregua al Gobierno luso, que acudió a la vía internacional de forma desesperada, pero que ahora opta por traslados de pacientes de Lisboa y Oporto a Madeira y Azores. Más aún, las unidades de cuidados intensivos comienzan a recuperarse de la saturación vivida días atrás.