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Calviño promete reformas y Bruselas dice que sin ellas no habrá inversiones

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El Plan de Recuperación europeo será una oportunidad de oro única para la economía española que, eso sí, exigirá reformas que se vigilarán muy de cerca por parte de la Comisión. Así se plasmó ayer en el Euroforo organizado por Vocento en el que coincidieron la vicepresidenta tercera del Gobierno y ministra de Asuntos Económicos y Transformación Digital, Nadia Calviño, además del vicepresidente de la Comisión Europea y comisario europeo de Promoción del Modo de Vida Europeo, Margaritis Schinas; el vicepresidente del Banco Europeo de Inversiones (BEI), Ricardo Mourinho; el excomisario europeo de Acción por el Clima y Energía, Miguel Arias Cañete; el expresidente del Gobierno español Felipe González; y el presidente de Iberdrola, Ignacio Galán.

El director de ABC, Julián Quirós, dio paso a la vicepresidenta y llamó la atención de la «preocupación del empresariado» sobre el estado en el que se encuentran los planes para la llegada de los fondos europeos, que desplegarán 750.000 millones en toda Europa y 140.000 millones en España. Una iniciativa que, señaló, está «a la altura del recordado Plan Marshall de la posguerra mundial».

«Tiene que ser un plan de inversiones y reformas coherente», enfatizó la vicepresidenta, quien apostilló que el Ejecutivo lleva trabajando desde verano en este documento, que será presentado en el primer trimestre y que incluye las 30 áreas prioritarias de gasto para que las instituciones europeas «lo aprueben en junio y que en la segunda mitad del año empiecen a canalizarse los recursos». Todo un compromiso ante la división en el seno del Gobierno sobre reformas tan reclamadas como la de las pensiones o las medidas a adoptar en el ambito laboral, todas ellas esperadas desde Bruselas.

Una condicionalidad a la que se refirió, más tarde, el propio vicepresidente de la Comisión Europea, Margaritis Schinas, quien aprovechó para hacer hincapié en que los países deberán aprobar medidas y acordar los proyectos de inversión, y llamó a que PSOE y PP se pongan de acuerdo para ello, en una mesa moderada por la subdirectora del periódico, Yolanda Gómez. «Es importante que en cada Estado haya un amplio consenso político en torno al fondo», incidió, para, posteriormente, dejar más claro el mensaje: «Las dos familias políticas deben compartir la responsabilidad de hacer de este fondo un éxito», señaló de manera telemática pero ante el expresidente socialista del Gobierno Felipe González y el excomisario popular Miguel Arias Cañete, quien señaló también que «los planes deben ser potentes, con apoyo político. El plan requiere el esfuerzo solidario de todos. Esto no es política con minúsculas».

«Muchas veces cuando sigo el debate público español da la sensación de que es un debate hispanoespañol. Y no», aseveró Schinas, para añadir que «la recuperación de España es un asunto europeo. Europa necesita que España salga de la recesión. Esto es un desafío para Europa, no solo un reto para España». Porque las inversiones que el Gobierno ultima también deberán conllevar reformas reclamadas por la Comisión Europea que, como recordó Arias Cañete, en sus últimas recomendaciones marcó en rojo «asegurar la estabilidad del sistema de pensiones, la reforma del mercado de trabajo para evitar la dualidad, mejorar la capacitación profesional…».

No habrá cheques en blanco
«Nadie va a firmar 27 cheques en blanco. Es lo que nos pidieron los Estados miembros, es nuestra obligación con las generaciones futuras», aclaró Schinas, quien añadió de manera contundente que «no habrá inversiones sin reformas». «Los Estados mas reticentes se reservaron la opción de, si no les convencían los planes, llevarlos en julio al Consejo europeo», advirtió por su parte el excomisario y ministro con Rajoy, Arias Cañete.

Pero no solo las reformas suponen un complejo sudoku a resolver, también las inversiones. Las propuestas para ambas se sucedieron ayer en el auditorio de Vocento. «Lo más urgente en España es reformar las administraciones públicas», reclamó Felipe González. «Tenemos una FP de la época de la revolución industrial», contrapuso Arias Cañete. Dentro del plan europeo, la sostenibilidad energética cuenta con un papel central, por lo que Galán apuesta por «mejorar la fiscalidad energética; que quien contamine, pague», además de «reconvertir sectores». «Para seguir siendo competitivos debemos dar incentivos a la inversión ecológica y eficiente», sostuvo el vicepresidente del BEI, Ricardo Mourinho.

Pese al calendario expuesto por Calviño, la vicepresidenta recordó que las cuentas ya contienen una partida de 27.000 millones en 2021 para que el Ejecutivo se endeude y después lo cubra la llegada de fondos europeos. «Eso no supone que no podamos ir ejecutándolo antes. Gracias a los Presupuestos Generales del Estado de 2021 tenemos una dotación desde el 1 de enero de inversión pública que se orienta a estos 30 componentes», abundó en referencia a las áreas prioritarias definidas por el Gobierno.

Sin embargo, los Presupuestos para este año también se basan en un crecimiento del PIB que, incluyendo el impacto de los fondos europeos, ascenderá al 9,8% según el Ejecutivo, una cifra que, incluso sin el efecto de los recursos de la UE, del 7,2%, está lejos de lo augurado por la plana mayor de organismos. Sin ir más lejos, Bruselas solo espera para nuestro país un avance de la economía del 5,6% en 2021 y un 5,3% en 2022 a tenor de las estimaciones publicadas ayer, ante las que la ministra valoró que «confirman que en 2021 España será de los países con mayor tasa de crecimiento y la tendencia seguirá también en los próximos años».

Las empresas jugarán un papel clave en el buen uso de los fondos, como confirmó la vicepresidenta económica del Gobierno, al resaltar que «lo importante será la colaboración público-privada en la ejecución», dentro de la que incluyó a grandes empresas pero también «a micropymes y autónomos, que son el corazón de nuestra economía». La vicepresidenta, asimismo, avanzó que espera que pueda sacarse «pronto» a consulta el proyecto de ley para fomentar el crecimiento empresarial y de mejora del clima de negocios.

Sin embargo, no desveló cómo llegarán las próximas medidas que el Ejecutivo estudia para aliviar la carga financiera de las empresas. «Hemos presentado a la Comisión Europea un marco temporal más amplio para dar ayudas hasta el 31 de diciembre de mayor envergadura para acompañar al tejido productivo. A pesar de que el proceso de vacunacion avanza en la dirección correcta, quedan por delante semanas muy complicadas. Tanto las empresas como los trabajadores como los ciudadanos estan llegando a ese momento final», añadió. «Las grandes corporaciones no tienen problemas en presentar planes. Las pymes tienen la máxima dificultad. Y tenemos muchas pymes», alertó Felipe González.

No obstante, el presidente de Iberdrola, Ignacio Galán, rechazó que el plan sea un «salvavidas» para las grandes empresas. «Es una operación para transformar, no salvar», destacó. «Vamos a dejar a nuestras generaciones futuras una deuda terrorífica pero hay que dejarles también un futuro. De la crisis se sale invirtiendo más y bien y trabajando más y mejor. Las empresas sabemos hacer ambas cosas», aseguró. Por ello, urgió a agilizar los trámites administrativos para utilizar los recursos europeos. «Me daría mucha pena que por procesos burocráticos perdamos el tren», advirtió el directivo.

Este año, en definitiva, será «clave», en palabras de Calviño, tanto por la ansiada campaña de vacunación como por la oportunidad de hacer un buen uso de los fondos europeos, en un momento en el que España, como rememoró Arias Cañete, aún no había gastado en 2019 ni un 50% de los remanentes del Marco Financiero Plurianual anterior. «Tenemos que hacer de 2021 el año de la recuperación», sentenció la vicepresidenta económica, para sentenciar a continuación: «Quedémonos con este propósito».