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Pedro Castillo lidera las elecciones de Perú con todas las actas procesadas

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Pedro Castillo se impuso a Keiko Fujimori y se convertirá en el próximo presidente de Perú, por 69,774 votos según el 100 por ciento del conteo de la Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE).

Mientras tanto, en el Jurado Nacional de Elecciones quedan 50 mil votos por revisar. Además, la petición de Fujimori de anular 200.ooo votos en zonas andinas, donde el voto a Castillo fue superior al de ella, se realizará en un proceso paralelo que se resolverá como máximo el sábado próximo.

Perú es uno de los países más sacudidos por la pandemia del Covid 19, donde desde el 2020 han muerto más de 180.000 personas, lo que ha provocado un total colapso del país y un incrementó de la decepción de los peruanos con sus políticos.

Tras 8 semanas que distancian a la primera de la segunda vuelta, los peruanos fueron testigos de una de las campañas políticas más polarizadas debido a que colisionaron dos mundos con visiones distintas para mejorar el país: por un lado, Lima y las grandes ciudades partidarias de Fujimori y, por otro, los Andes y la selva amazónica, que representa el candidato de izquierdas.

Pedro Castillo, profesor de 51 años, se dio a conocer a nivel nacional tras liderar una huelga en la que se pedía mejores condiciones para los maestros y que fue muy mal manejada por el gobierno del entonces presidente Pedro Pablo Kuczynski.

En aquella ocasión, el ex ministro del Interior, Carlos Basombrío, lo acusó de trabajar dentro de una facción ligada a la banda terrorista de corte maoísta Sendero Luminoso (SL), y ese hecho entrampó las negociaciones que lideró la ministra de educación, Marilu Martens.

El mal manejo de la huelga permitió a Castillo ascender como líder, llegando a crear un sindicato manejado por él mismo llamado a Federación Nacional de Trabajadores en la Educación del Perú (FENATEP).

Si bien Castillo no consiguió mucho de lo que pedía en aquella huelga que duró casi ocho meses, nació el dirigente sindical que se hizo conocido en todo el país. A su regreso a Cajamarca (departamento donde el conquistador español, Francisco Pizarro secuestró y ordenó la muerte del inca Atahualpa en 1535), ubicada en la provincia de Chota, en el distrito de Tacabamba y el caserío de Anguía; el maestro rural regresó a seguir haciendo política sindical, actividad que se sumaba a sus 15 años de militancia en el partido «Perú posible», que fue fundado por el expresidente Alejandro Toledo (2001-06).

Según explica el politólogo Rodrigo Barrenechea, el apoyo a Castillo se apoya en las dos divisiones de las últimas décadas: lo que separa Lima y al resto del país porque hay una identidad étnica y esperanzadora y el antifujimorismo, esa entidad amorfa que se organiza cada cinco años y que impidió que Keiko Sofía Fujimori gane en las elecciones del 2011 y de 2016.

«En la historia republicana, Castillo es un maestro rural absolutamente desconectado de los circuitos tradicionales del poder y tiene como única fuente de poder el respaldo que la gente le da por identificación. La gente no vota por Castillo por sus propuestas. Es un voto de identificación que busca verse representado. Eso produce mucho temor, no es miedo a Castillo sino a lo que representa Castillo. En un país post colonial, el cholo provoca miedo al desborde, a la ruptura del dique social», explicó Barrenechea.

Un Perú partido en dos
La polarización de posiciones ha causado que miembros de las familias no se hablen, amigos que han roto relaciones con sus compañeros de primaria o secundaria, jefes que amenazaron a sus trabajadores con apoyar a Fujimori a los gritos, letreros por todas las grandes ciudades que señalan que Castillo es un «terrorista», ataques con piedras contra la comitiva de la candidata Keiko Sofía Fujimori y ataques a los seguidores de Castillo en distritos acomodados de Lima como Miraflores y Barranco.

También ha causado que en redes sociales se publiquen fotos de los dueños de comercios que no fueron a votar a favor de uno Keiko Sofía Fujimori en Lima, y con ello no cumplieron con «salvar a la patria».

En una tensa semana para los peruanos, la Fiscalía de Perú pidió hoy la prisión preventiva para Keiko Sofía Fujimori por violar las reglas de conducta bajo comparecencia al reunirse con uno de los testigos del proceso que se le sigue por lavado de activos; el portavoz de su partido y ex congresista, Miguel Torres.

En marzo pasado, el fiscal José Domingo Pérez la acusa por lavado de activos y pide 30 años y 10 meses para Keiko Sofía Fujimori por recibir presuntamente pagos ilícitos en las campañas del 2011 y 2016.

En el 2016, Keiko Sofía Fujimori no aceptó haber perdido por más de 40 mil votos frente a Pedro Pablo Kuczynski y durante la segunda vuelta reconoció que «debió haber pedido un recuento de los votos» frente a PPK y «realizar una oposición más leal». También en el 2011, perdió frente a Ollanta Humala por medio millón de votos.