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Kokoshca: «El ‘trumpismo’ también ha llegado a la música»

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Este sábado llega al Teatro Reina Victoria (12:00 h, 6 €, dentro de Madrid Brillante) Kokoshca, uno de los grupos más sorprendentes y personales del rock ibérico, que ha sabido consolidar un desbordante carácter propio a través de un eclecticismo estilístico capaz de apuntar en las direcciones más inesperadas. Su sexto álbum de estudio se titula simplemente ‘Kokoshca’ y se mantiene tan fiel a las características del cuarteto como novedoso en muchos de sus planteamientos pero, además, más potente e inmediato en su sonido, dispuesto a abrazar a un público más amplio.

Grabar este disco, al margen de los cambios más ‘logísticos’, ¿ha implicado un cierto cambio de actitud ante vuestra propia música? Creo que si en algo se nota que es más ‘ambicioso’, es que lo veo casi como vuestro disco más de ‘singles’, en el buen sentido.

Sí, es así. Trabajamos las las canciones como más singles y redondas, todo ello sin renunciar a la ambición artística de explorar otras vías como pueden ser la canción ‘Himno de España’.

¿Qué sentís por esta canción, cómo fue crearla?

Fue la que más nos costó terminar. Todo partió de una idea que tenía Iñaki sobre un bucle y unos acordes así como de cadencia andaluza. Y le metimos un ritmo de rumba y funk. Nos esforzamos en crearla porque fue un reto, un avance artístico en nuestra carrera. Queríamos unir esos dos universos tan españoles como son la solemnidad y vehemencia poética junto a la picaresca. Pero además queríamos que fuera muy rítmica y bailable. Pretendíamos mostrar esa dualidad propia de España y ese conflicto que entendemos atiende (entre otras razones) a ser un país mediterráneo, latino, limítrofe con África, y su tendencia a la pasión pero dentro de la Unión Europea; conflicto entre mente y corazón. Y nos salió una canción muy bailable con dos partes separadas que eclosionan en una tercera parte final.

¿Cómo surgió la idea de hacer ‘Asia’ como homenaje a Iñaki Ochoa de Olza?

Ochoa de Olza además de montañero, era un buen escritor. Nos leímos su libro Bajo los cielos de Asia y nos emocionó. Así que sentimos la necesidad de dedicarle una canción. Además, la respuesta que tuvo su dilatado intento de rescate a más 7000 metros en el Annapurna emocionó a mucha gente. Fíjate que hasta Guardiola proyectó el documental del Informe Robinson para concienciar a los jugadores del Barça sobre compañerismo y amistad por encima de los éxitos.<iframe width=»500″ height=»315″ src=»https://www.youtube.com/embed/zvQ1-rMt4NA» title=»YouTube video player» frameborder=»0″ allow=»accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture» allowfullscreen></iframe>

Si no me equivoco, en cada disco habéis trabajado con un productor distinto. ¿Es que siempre os quedáis con ganas de algo? ¿O es sólo por experimentar siempre, a cada paso?

Es una eterna búsqueda. Con Raúl Pérez en La Mina Estudios hemos encontrado un sitio muy agradable al que regresar a trabajar, repetiremos.

Es el primer LP en el que salís en la portada ¿no? Y con un edificio detrás que parece de la KGB por lo menos, jeje, muy soviet. ¿Todo esto que os comento viene de algún enfoque estético concreto? ¿U os llevasteis más por lo espontáneo al hacerla?

El crítico es quien puede traducir de manera distinta o con nuevos materiales su impresión de la belleza. La forma más elevada de la crítica, y también la más rastrera, es una modalidad de autobiografía.

Se dice que con este disco os abrís a un público más abierto, ¿cuánto hay de intencionalidad real en ese ‘cambio’, si es que realmente creéis que lo hay?

Eso es algo complicado de medir, porque tú como artista puedes tener esa intención pero a menudo depende de factores relacionados con la comunicación y la influencia de la gente con la que trabajas. Por nuestra parte queremos llegar al máximo público posible sin que eso suponga rebajar nuestro mensaje artístico, supongo que como cualquiera que se dedique a esto de verdad.

Me pareció interesante una reflexión que hacíais en una entrevista reciente, en la que mencionabais un poco de pasada la llegada del ‘efecto Trump’ a la música. ¿Podríais extenderos sobre esto?

En realidad Trump solo es el síntoma. Es decir, su política basada en la posverdad y en lo explícito y obvio solo es consecuencia de saber leer el marco comunicativo hegemónico; internet y las redes sociales. Sin Facebook, Trump jamás hubiera sido presidente. Pero es que igual tampoco hubiera habido Brexit o Bolsonaro en Brasil, el auge del fascismo en España, Vox, etc. Esto es consecuencia de los tiempos actuales. Hay mucha más cantidad de información en un segundo que en toda la historia previa de la humanidad. Pero es que a su vez es consecuencia del modelo de negocio de estas empresas tecnológicas. Los algoritmos diseñados por Twitter premian la interacción y es más fácil interactuar indignando y apelando a lo elemental que debatiendo críticamente o compartiendo conocimiento. Esto ha modificado el lenguaje político pero también la prensa, ahora todo son clickbaits, estadíticas y demás. Es el quinto poder. Pues bien, en la música sucede algo similar. Los números, las listas de Spotify, etc, hace que todo sea efímero y superfluo. Grabas un disco en unas condiciones concretas de producción y luego la gente lo escucha en los paupérrimos altavoces de su teléfono móvil, pero es que encima no le dedica tiempo suficiente porque hay cien mil novedades al mismo tiempo y el público quiere conocerlas, no sé si disfrutarlas, pero al menos opinar sobre ellas. Es una especie de escucha bulímica.

Ya en 2018 decíais que ‘o eres C. Tangana o no eres nadie’, a cuento de una pregunta sobre la inexistencia de ‘clases medias’ en la música española. ¿Cómo veis el panorama tres años después? ¿Creéis que la pandemia y el actual ecosistema ‘industrial’ va a agudizar mucho este fenómeno?

Difícil saberlo, porque surgirán nuevas formas de vivir de la música. Quizás el modelo mutará, no estará centrado principalmente en los directos con público presencial, crecerán los streamings. Y más allá de monetizar Youtube Twitch y demás, hablo de que gente que no sabe absoultamente nada de música podrá hacerla si es avispada, conectándose con músicos y productoras de todo el planeta, por un módico precio en plataformas como Soundbetter que pertenece a Spotify.

Por un lado, y digo esto con alegría, pensaba que con la que se ha liado a estas alturas ya habría visto bastante más comunicados de bandas diciendo que lo dejan. ¿Pensáis lo mismo?

Es que si esto es parte de tu vida, ante las adversidades intentas hacerte más fuerte, así que no, no pensamos lo mismo.

¿Qué fue lo primero que cortasteis con la navaja Kokoshca que regaláis con el vinilo? ¿Y qué os gustaría apuñalar con ella sin misericordia?

Lo primero fue un buen queso de Valladolid y apuñalar a nadie, ni que fuéramos Villarejo con Elisa Pinto.