Inicio Nacional Y el ‘carmencalvismo’ contra Madrid

Y el ‘carmencalvismo’ contra Madrid

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Todos sabemos por qué fue el jamacuquillo de Gabilondo. Todos sabemos qué se cuece en las cocinas vacuas y encabronadas del sanchismo. Todos sabemos que a Gabilondo nada humano le es ajeno, y así su arritmia nos lo humaniza en tanto que el dolor y la soledad se somatizan en la patata del profesor hipotenso. El corazón tiene razones que el PSOE de Sánchez no conoce, y es por esto que Narciso desgasta a los hombres, a las mujeres, a las Lastras. No a Ábalos, que su reino variable no es de este mundo. Tampoco a Carmen ‘parpusa’ Calvo, que nos quiere llevar a la picota por eso tan sano que es alternar en las tabernas, pensarnos en piropo y llamarle a Capitán Haya, Capitán Haya.

Por eso mismo, en Ferraz, aquí al lado, se van viendo los grititos del vecindario que, más que una catarsis susanista, más que una gestora en lo federal, lo que quiere es que Sánchez rinda cuentas ante Dios, ante la Historia y ante Doñana, por eso de hacerse un resort a Su Persona y a sus sujetabolsos.

Tengo yo escrito que el PSOE siempre se abocaba al abismo, y se salvaba sobre la campana. Pero no, ya no. A Susana se le ve ya fuera de un tiempo que no es el suyo, con ese luto trianero que va de verde y va de vuelta de todo.

Los editorialistas cursis dirían, y con verdad, que es un partido fuertemente esclerotizado en torno al líder. Y el líder, claro, con su resiliencia. La resiliencia, que es una locura empecinada y psicopática que nos mata y parece que nos gusta. Por eso la laminación de Leguina ‘Yoajen’ y de Nicolás Redondo, que son esas «conciencias silenciadas» que diría el Che.

El PSOE de Sánchez infarta a las buenas personas y famosea a Carmen Calvo. El PSOE de Sánchez odia a Madrid por sistema. El PSOE de Sánchez se ha llevado una cura de madrileñismo, y eso que nos llevamos los gatos renacidos. Los que nos bañaremos en la Cibeles de Peláez.