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Miembros del consejo avisan que el BCE puede estar financiando gobiernos

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El Consejo de Gobierno del BCE coincidió de forma unánime en la pasada reunión de diciembre en la necesidad de reforzar los estímulos monetarios en vigor, en vista de que el objetivo de inflación se demora en el tiempo y para garantizar unas óptimas condiciones de financiación en un contexto generalizado de deterioro económico. Pero las actas de esa reunión desvelan que el consejo de gobierno del BCE mantuvo una primera discusión sobre la posibilidad de ir reduciendo el nivel de compra de bonos.

Algunos de los miembros del consejo sugirieron que, precisamente en tiempos de incertidumbre, podría convenir dejar algo de pólvora en la bolsa, dejar un margen basado en las anteriores decisiones de compra. Fueron expresadas también inquietudes acerca de que la liquidez en masa que inyecta el BCE en la economía euro se traduzca de forma efectiva en financiación a las empresas y particulares. En las actas constan referencias a que esa efectividad no depende solamente de la oferta de crédito sino también de la demanda y se ha transcrito expresamente la mención «del elevado nivel de ahorro de las empresas» y la posibilidad de que estén saciadas de liquidez, como medida preventiva. Quedó claro que varios miembros del consejo están de acuerdo en que, por parte de la oferta de crédito, la banca pueda desviar la liquidez que ofrece el banco central a la compra de deuda soberana, con lo que el BCE estaría indirectamente financiando a gobiernos del euro.

En esa reunión, finalmente, el BCE acordó ampliar en 500.000 millones de euros su plan extraordinario de compras de deuda y extenderlo hasta marzo de 2022, al tiempo que se prolonga la reinversión de los títulos que venzan hasta al menos finales de 2023. El BCE decidió también un nuevo refuerzo a las líneas de liquidez TLTRO III para la banca.

El economista jefe Philip Lane propuso en principio un aumento del stock de la cartera de crédito computable para pedir liquidez por un volumen equivalente en las líneas TLTRO desde el 50% al 60%, después de que ya con anterioridad se hubiera elevado desde el 30%. Pero hubo discrepancias en cuanto a que podría elevarse en exceso la dependencia de la banca con el BCE como fuente de financiación y a que «podría inducir a la banca a invertir más en deuda soberana». Finalmente se acordó establecer un nuevo porcentaje en el 55% y no en el 60%.

El aumento de las compras de deuda fue respaldado por mayoría y las principales discrepancias se refirieron a su magnitud. Algunos miembros del Consejo de Gobierno estuvieron a favor de «un aumento más moderado», alegando que «todavía hay disponible suficiente espacio para adquisiciones procedente de las decisiones pasadas y en el entorno de elevada incertidumbre merecía la pena ser cautelosos para mantener la opción de realizar más ajustes en el futuro». Otros en cambio defendieron un aumento mayor de las compras de deuda porque consideraron que los 500.000 millones de euros que había propuesto Lane eran «insuficientes» para relajar más las condiciones financieras y conseguir que suba la inflación. Triunfó la propuesta intermedia de Lane, hasta los 1,85 billones de euros.

270.000 millones de deuda con el BCE
La deuda de los bancos españoles con el BCE rozó los 270.000 millones de euros en diciembre, lo que supone duplicar las peticiones de financiación realizadas por las entidades al instituto emisor un año antes. La apelación bruta del conjunto del Eurosistema al BCE alcanzó los 1,775 billones de euros en diciembre, un 1,18% más que el mes precedente y hasta un 174,8% en la comparativa anual. Las peticiones de las entidades españolas representaron aproximadamente un 12,7% del total el último mes de 2020.

En cuanto al volumen agregado de activos adquiridos en España en el marco de los distintos programas de compra de activos implementados desde 2009 por el BCE sumaba 469.488 millones de euros en diciembre, un 2,96% por encima del mes previo y un 41,27% superior en términos interanuales. El BCE compró 120.000 millones de deuda española en 2020, el equivalente a la emisión neta del país durante ese año.

En el conjunto del Eurosistema, el importe agregado de las compras de activos alcanzó en el último mes de 2020 un total de 3,68 billones de euros, un 2,87% más que un mes antes y un 39,92% superior a diciembre de 2019. Según los datos del Banco de España, el volumen agregado de compras de activos en España representa un 12,74% del total correspondiente al balance consolidado del Eurosistema, una décima por encima de la cifra del mes anterior. Esta intervención sin precedentes ha permitido que los tipos de interés que paga el gobierno español por emitir deuda hayan caído a mínimos históricos. El bono español a diez años ha llegado a pagar incluso intereses negativos, pese a que la deuda pública de España está en el 114% del PIB, su nivel máximo en más de cien años.