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Las UCI de Valencia sufren la peor presión de España con la mitad de camas ocupadas por coronavirus

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Las unidades de cuidados intensivos (UCI) de la Comunidad Valenciana son, a mediados de enero, las más saturadas de toda España con prácticamente la mitad de las camas disponibles (45,05%) ocupadas por pacientes con coronavirus tras el repunte de las hospitalizaciones por el aumento de casos desde las Navidades. De hecho, es la región que más ingresos ha registrado esta semana.

Según la última actualización tanto de la Generalitat como del Ministerio de Sanidad, hasta este miércoles se contabilizaban 418 enfermos críticos en los centros de las tres provincias -237 en Valencia, 153 en Alicante y 28 en Castellón-, una cifra récord que supera con creces a las que se registraron en los primeros días de abril, cuando el pico máximo de pacientes en intensivos se situaba en 386.

Los sanitarios están exhaustos y atemorizados ante la posibilidad de no poder atender a todo aquel que necesite su ayuda. Más si cabe en el caso de las UCI, espacios que han sido modificados a lo largo de los diez meses que llevamos de pandemia para ampliar su capacidad y albergar a más enfermos, a veces en condiciones muy duras.

El dato de ocupación en el conjunto de los hospitales valencianos también coloca a la autonomía en una situación de colapso inminente, puesto que el 29% de las camas disponibles ya se utilizan para tratar el coronavirus, con 2.848 personas ingresadas -1.606 en Valencia, 994 en Alicante y 248 en Castellón-. Son cifras que tampoco se habían notificado en toda la pandemia.

Estar en un nivel de alerta máxima también tiene consecuencias a medio plazo. Lo explicaba a ABC hace unos días la presidenta de la Sociedad Valenciana de Medicina Intensiva, Marisa Blasco. «Esto nos afecta a todos y nos va a traer muchas secuelas. Conseguiremos la inmunidad con la vacuna, pero el déficit asistencial que hemos tenido, las cosas que hemos tenido que dejar de hacer van a pasar mucha factura y es una verdadera tragedia», apuntaba.

Entre sus principales miedos, que se colapsen los hospitales de referencia en determinadas enfermedades: «Por ejemplo, en un comarcal no hay un neurocirujano y es necesario trasladar al paciente a otro centro que puede estar en una situación muy comprometida» al estar situados en las principales ciudades, con una carga asistencial mayor.

Otras patologías derivadas a la privada
La Conselleria de Sanidad ha empezado a derivar a pacientes no covid a los centros privados, ha suspendido las operaciones no urgentes y ha habilitado 280 camas en los hospitales de campaña instalados desde abril para aliviar la presión asistencial y asociados a los generales de Castellón y Alicante, con 80 camas cada uno, y a La Fe de Valencia, con una zona para atender a 120 personas. Allí se trasladará a los enfermos leves o moderados, siempre que sean mayores de edad. También se utilizarán estos espacios para albergar a los contagiados que no puedan guardar el aislamiento preventivo en sus casas.

Mientras el departamento que dirige Ana Barceló mueve ficha ante la previsión de que el sistema sanitario se desborde, el Consell sigue dividido a cuenta de las restricciones que tendrían que implantarse para evitar que el desastre sea mayor, ante la negativa de los socialistas de un confinamiento pese a la presión de Compromís y Podemos.

Al mismo tiempo, tres de cada diez pruebas PCR que realiza la sanidad valenciana arrojan un resultado positivo y la incidencia acumulada en los últimos catorce días sigue disparada hasta los 609,88 casos por cada cien mil habitantes, por encima de la media nacional.