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Florentino-Tebas, los motivos de una guerra permanente

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Es un antagonismo sanguíneo, casi genético, que se fundamenta en hechos reales que defienden con todo el derecho posiciones opuestas. El enfrentamiento entre Javier Tebas y Florentino Pérez comenzó a germinar en el año 2033, cuando el ahora presidente de LaLiga fue elegido representante del G-30, un grupo que englobaba a treinta clubes de Primera y Segunda División para la negociación conjunta de sus derechos audiovisuales en busca de un reparto más equitativo. Aquel fue el comienzo de una gran enemistad entre Tebas y los grandes, especialmente el Real Madrid y el Barcelona, pero fue el club blanco el que cogió el toro por los cuernos para oponerse frontalmente a los objetivo del G-30.

Florentino Pérez subraya que los demás clubes se benefician económicamente de la atracción del Real Madrid

Elegido presidente en el año 2000, Florentino Pérez, avezado empresario, vio rápidamente la jugada que organizaba Tebas. Hasta ese momento, los derechos televisivos se vendían individualmente y Real Madrid y Barcelona eran los atractivos de nuestra Liga y los que más dinero recibían. El reto de Tebas ya era vender la Liga como un paquete, con mayor dinero para los equipos humildes y con menos dinero para los grandes.

Pasito a pasito, el dirigente nacido en San José de Costa Rica consiguió su reto. Florentino Pérez, y el Barcelona tapado detrás del ariete madrileño, que siempre ha ido con sus posiciones de cara, por delante, manifestaban que todos los clubes recibirían más dinero «gracias a la importancia de Real Madrid y Barcelona, que por sí solos vendían LaLiga».

Javier Tebas se presentó a las elecciones de LaLiga en 2013 y se convirtió en su presidente con el apoyo de 32 de lo 42 equipos de la patronal, veinte de Primera y veintidós de Segunda. El G-30 siguió en vigor hasta que Tebas consiguió que el Real Decreto ley 5/2015 respaldara legalmente la comercialización conjunta de los derechos audiovisuales. Entonces, Tebas procedió a la disolución del G-30. Había ganado esa batalla al Real Madrid y Barcelona.

Una guerra que hoy persiste, pues el ya presidente de la LNFP ha logrado desde 2013 arrebatar más dinero a los dos grandes y repartirlo entre los demás. Reelegido al mando de la patronal en 2016 y 2019, Tebas ha seguido dando más rendimientos a los demás equipos, incluidos Atlético, Valencia y Sevilla, a costa de no subir un euro a los dos colosos.

El dirigente del Real Madrid subraya que Tebas vende LaLiga como paquete, pero que son el Real Madrid y el Barcelona los que «venden» mundialmente el campeonato español. Piensa que el resto de equipos se benefician de los dos grandes y sin embargo se quita dinero a los dos y se paga más a los demás. Esta es una guerra permanente que alimenta esta confrontación. El Barcelona está de acuerdo con el Real Madrid, pero se esconde tras Florentino Pérez, que es quien da la cara.

El enfrentamiento Tebas-Florentino tiene argumentos fuertes que hoy continúan, son eternos. El Real Madrid no está de acuerdo con ese reparto económico y su lucha por romperlo toca varios frentes. Opina que hay 40 clubes que sacan dinero del brillo del club madrileño y busca otras órbitas internacionales de competición que aporten al Real Madrid el valor que se merece.

Florentino Pérez es el adalid para organizar una Superliga europea, que según algunas fuentes repartiría 5.000 millones entre veinte equipos, un promedio de 250 para cada uno, aunque el club madrileño percibiría más dinero, según un valor establecido. En todo caso siempre serían muchos más millones de la media de 144 que Real Madrid y Barcelona reciben actualmente en la Liga.

Cuando hace tres semanas se filtró la noticia de la Superliga europea y los 5.000 millones, Javier Tebas salió a la palestra para denunciar públicamente que ese proyecto estaba liderado por Florentino Pérez y era un ataque a las ligas nacionales y, por extensión y sobre todo, a la Liga española. El dirigente de los clubes añadió que ese torneo sería un fracaso, porque «el Real Madrid, como otros grandes equipos, están acostumbrados a ganar y en esa Superliga perderían muchos más partidos ante rivales de entidad y podrían saber que no serían campeones muy pronto. Sería un cambio de profilaxis del fútbol».

El último capítulo, el del viaje de la expedición madridista a El Sadar, es baladí. Solo es una justificación más del enfrentamiento. El Real Madrid culpa a LaLiga de obligarle a viajar el viernes. El temporal tuvo al equipo madrileño cuatro horas en un avión.

Tebas ha respondido que la patronal dialogó catorce veces ese viernes con el director general del club blanco, José Ángel Sánchez, y le dijo que si querían bajarse del avión, lo hicieran. No lo hicieron. Fue decisión del club y del piloto, que adujo que podrían volar. Solo es el último sainete de una guerra de verdad.