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Kiko Rivera confiesa su depresión en «Sábado Deluxe» y su madre lo consuela en directo

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«Vengo aquí a abrirme en canal», dijo Kiko Rivera ya de entrada. Cumplió su palabra. Sobre el papel, iba a hablar de sus coqueteos con otras muchachas, flirteos que presuntamente ponían en peligro su matrimonio con Irene Rosales. Acabó hablando de que está atravesando una depresión y de su adicción, ya superada físicamente, a las drogas.

Cinco años después, Kiko, el artista antes conocido como «Paquirrín», volvió a «sentarse» en el plató de «Sábado Deluxe». En ese período fue a cantar –fue él el que lo recordó, nadie lo tenía presente– pero no a hablar. Lo hizo largo y tendido ante María Patiño, conductora anoche del programa, y demás colaboradores.

Admite un coqueteo
A lo largo de la semana, los programas de Telecinco han aireado mensajes y declaraciones de algunas mujeres por las que Kiko mostró interés. El caso en el que más se incidió fue el de Alicia, una antigua camarera de la discoteca sevillana de su propiedad.

«Me encantas». «Quiero verte». Estos mensajes mandó el muchacho al teléfono de la joven. Desde diciembre del pasado año hasta enero del presente. Lo admitió. Como también que su relación con su mujer «estaba pasando un bache» en esos momentos de debilidad.

La cosa, según aseguró él, no pasó de los mensajes. Ella no ha dicho lo contrario.

«Soy una persona débil, y me he equivocado». Esto mismo se lo ha dicho a su esposa, que ha pasado página. «Aunque mi mujer me ha perdonado, yo me siento muy mal».

Su problema con las drogas
«La gente se cree que mi vida es una fiesta y no es para nada así», dijo. Ahora no, pero en su día lo fue. «Pocas personas se lo han pasado mejor que yo en este mundo».

Kiko Rivera: No me gusta la noche por el otro motivo mío.

Antonio David: Tus adicciones.

Kiko Rivera: Yo sigo teniendo esas tentaciones. Y me cuesta la maldita vida. Hay noches que no duermo, que lo paso mal, que lloro. Es cierto. Y es una de las razones por las que no me gusta la noche.

María Patiño: ¿Te han vuelto a ofrecer alguna vez una raya?

Kiko Rivera: Miles de veces.

«Nunca me he sentido un tío atractivo»
«Me veis siempre feliz y sonriendo. Y no soy así». Quiso decir que no es así las 24 horas, lógicamente. «Sigo teniendo la autoestima muy baja», confesó.

Llegó a hablar incluso de cómo se veía físicamente. «La única vez en mi vida que me sentido guapo fue cuando salí de «Gran Hermano»… Ahora he vuelto a coger kilos y…». Se refería a abril de 2019, cuando finalizó «Gran Hermano Dúo», en el que participaron él y su entonces –y ahora– mujer, Irene Rosales.

A continuación se contradijo un tanto. «Nunca me he sentido un tío atractivo. Nunca me he sentido un tío especial. Sé que la mayoría de las veces que se me ha acercado la gente, tanto hombres como chavalas, ha sido por conveniencia. Y eso es muy duro».

La depresión
«Estoy en un momento de mi vida muy jodido. Debería ir a un psicólogo. Algo tengo. No sé qué», reflexionó. «Estoy triste, estoy decaído, no estoy feliz con mis metas. Quizá no esté al 100 por 100 con mi trabajo», continuó. Debería ir a un psicólogo, pero no ha ido: «Me da vergüenza hablarlo».

«Estoy en el subsuelo, en el puñetero subsuelo», se extendió. «Yo me siento decaído. No tengo ganas ni de vestirme. No tengo ganas ni de raparme la pu… cabeza. No tengo ganas ni de perfilarme la barba. No me quiero. ¿Cómo te lo digo? ¿Te lo digo en japonés?».

«Es una depresión, y tienes que pedir ayuda», juzgó Antonio David. A su mujer se la ha pedido, y ella se le ha dado: «Si Irene no estuviese a mi lado igual no estaría vivo».

La dirección del programa vio al muchacho tan abatido tras su confesión que pensó que era buena idea que entrase por teléfono la propia Irene Rosales para apoyar a su marido. «Los dos estamos apostando por esta relación y no va a haber nadie que la destruya», animó al muchacho. «No te sientas culpable de nada, lo hecho hecho está, es pasado y no hay que removerlo más», continuó. «Te amo por encima del mundo, gracias por existir y por ser la madre de mis hijos», la despidió Kiko Rivera.

Después entró en directo, vía telefónica, Isabel Pantoja, que no sabía nada del asunto de la depresión de su hijo: «Te adoramos, nunca te vamos a dejar solo». «Nunca vas a estar en el subsuelo. Eres una persona noble, eres una persona buena. Tienes una familia que nos morimos por ti», insistió. Después, le echó una pequeña bronca: «No quiero que sigas hablando de esos temas, Francisco, eso te hace mal. Me hace mal. Quiero a mi hijo, al de siempre, al contento, al alegre». «Hay una pandemia. Esto es importante. Lo tuyo, no». «Nadie o casi nadie está trabajando en el mundo de la cultura», le recordó.

«Me lo tendrías que haber contado a mí antes. Me he quedado transtornada. Porque eres mi vida, junto con tu hermana. Hazlo por ti, por tu mujer, por tus tres hijos maravillosos. Y, ya después, por mí. Tú, por el suelo, no. No tienes que estar triste», se extendió. «Nos morimos por verte así. Me ha dado mucha pena verte así y yo no puedo», acabó.

Como el «Sábado Deluxe» es un carrusel de emociones, una vez que Isabel Pantoja colgó el teléfono y finalizó la lacrimógena conversación madre-hijo, Kiko Rivera cantó, junto a Rasel, su nuevo single.