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Francia descubre alarmada las amenazas de los musulmanes rusos, paquistaníes y turcos

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Francia descubre alarmada la presencia creciente de musulmanes rusos (chechenos), paquistaníes y turcos, cuya violencia criminal es tan temible como el yihadismo «tradicional» de origen magrebí, africano y medio oriental.

El joven de 18 años que decapitó la tarde del viernes a un profesor en una escuela de Conflans-Sainte-Honorine (Yvelines), al oeste de París, ha nacido en Moscú y formaba parte de una banda de delincuentes comunes, de diversa «sensibilidad» religiosa. Sus padres y otros siete familiares fueron detenidos con rapidez, sospechosos de alguna forma de complicidad con un asesino que confirmó su crimen en estos términos: «Atención, Macron, dirigente de los infieles, he ejecutado a un perro».

Rusos de origen checheno
Se trata de una novedad relativa: «culpar» al jefe del Estado francés de los «delitos» de maestros y p«ofesores en ejercicio. Macron había «respondido» anticipadamente: «Han asesinado a un francés, maestro, por enseñar la libertad, en la escuela». La presidencia de la República anunció la celebración de un homenaje al profesor decapitado la tarde del viernes.

La novedad étnica del asesinato de Conflans-Sainte-Honorine confirma de manera espectacular y ensangrentada la gravedad inquietante de la implantación en Francia de los musulmanes rusos, de origen checheno, en su inmensa mayoría.

El mes de junio pasado, el «archipiélago multicultural» francés fue protagonista de enfrentamientos violentásemos entre bandas de inmigrantes chechenos y argelinos en los guetos suburbanos de Dijon (150.000 habitantes, al este de Francia). Bandas chechenas llegadas de varios países europeos (Bélgica, Alemania), armadas con fusiles y armas automáticas, sembraron el terror durante varios días. Fue necesario recurrir a numerosas unidades de anti disturbios para terminar imponiendo el orden.

La decapitación del viernes, en la «banlieue» oeste de París se inscribe en esa estala ensangrentada. Una parte de la inmigración musulmana rusa (chechena) es hostil a todo tipo de integración y forma parte de los movimientos «separatistas”» musulmanes, que es la elíptica forma «macroniana» de calificar el yihadismo subversivo.

Atentado paquistaní
Hace apenas cuatro semanas, el 25 de septiembre pasado, un joven paquistaní de 18 años, intentó asesinar a un hombre y una mujer a las puertas de la antigua redacción del semanario satírico «Charlie Hebdo». Era el primer atentado criminal, yihadista, de origen paquistaní. El joven criminal tiene convicciones religiosas, musulmanas, próximas a varios movimientos radicales, originalmente sufíes, influenciado por las manifestaciones de protesta, musulmanas, que estallaron en varias ciudades de Pakistán, tras el comienzo del juicio de los cómplices de la matanza yihadista del mes de enero de 2015, en la redacción de “Charlie Hebdo”.

Los musulmanes rusos (chechenos) y paquistaníes, instalados en Francia, tienen una fe radical, semejante pero distinta a la fe no menos radical, igualmente yihadista y subversiva, de los musulmanes franceses de origen medio oriental, africano y magrebí. De hecho, hay estallidos de violencia y «guerra civil», religiosa, entre esas y otras formas de interpretación del Corán. Musulmanes rusos y paquistaníes son minoritarios en Francia, pero confirman tendencias ultra violentas.

Los turcos musulmanes instalados en Francia (unos 200.000), por su parte, también tienen tentaciones radicales muy diversas. La gran mayoría dicen ser partidarios de la «no violencia». Pero los servicios de seguridad franceses detectaron hace meses la implantación en Francia y otros países europeos (Alemania, Bélgica) de algunas sectas ultra nacionalistas, conocidas por su violencia radical.

Emmanuel Macron, presidente de la República, sospecha que el Gobierno turco de Recep Tayyip Erdoğan intenta propagar y promover el «separatismo musulmán» entre la diáspora turca, francesa y europea.