Inicio Nacional ERC abarata la negociación de los Presupuestos para marginar a Ciudadanos

ERC abarata la negociación de los Presupuestos para marginar a Ciudadanos

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El Gobierno juega con los tiempos, dilata el calendario y espera el momento justo para lanzar formalmente su proyecto de cuentas públicas para 2021. De forma soterrada, discreta, los contactos ya han comenzado. En La Moncloa la sensación general es muy positiva porque tienen en torno a 200 escaños disponibles para negociar. Este abanico de posibilidades, que va desde el bloque de la investidura hasta Ciudadanos o Junts per Catalunya, otorga al Ejecutivo la certeza de que va a poder superar el trámite de la votación de enmiendas a la totalidad.

El Ejecutivo da por hecho que tan solo PP y Vox van a presentar enmiendas a la totalidad, lo que garantizaría poder superar ese trance. En 2019 lo que sucedió, y provocó el adelanto electoral, fue que ERC se sumó al rechazo en este primer trámite y las cuentas fueron devueltas al Gobierno. En esta ocasión los independentistas de Oriol Junqueras y Pere Aragonés acuden a esta cita con una aproximación diferente. Su portavoz en el Congreso de los Diputados, Gabriel Rufián, vino a dar muestras ayer de que su disposición es realmente positiva para los intereses del Gobierno.

Tras las elecciones generales del 10 de noviembre de 2019, el PSOE y ERC entablaron una negociación de cara a la investidura de Pedro Sánchez. De esas reuniones nació el compromiso, por exigencia de ERC, de crear la famosa «mesa de diálogo» entre el Gobierno central y la Generalitat de Cataluña. Consagrando una relación bilateral al margen de los cauces establecidos.

Ayer, durante una entrevista en La hora de la 1 en TVE, ABC cuestionó a Gabriel Rufián si en esta ocasión iban a plantear en la negociación condiciones de índole territorial o si iban a limitarse a una negociación en torno a parámetros económicos. Lo segundo facilitaría el entendimiento ya que el Gobierno se dispone a, en cualquier caso, preparar un proyecto expansivo. Y Rufián se manifestó partidario de ese escenario. Respecto a la mesa de diálogo, el portavoz de ERC simplemente manifestó que «sería bueno preservarla», algo que para el Gobierno de Pedro Sánchez no sería ningún problema. «Sí que es cierto que tiene razón en que se ha ido preservando. Sería bueno darle un poco más de valor», señaló. Un planteamiento nada extravagante a ojos de La Moncloa.

El portavoz de ERC dio a demás buena muestra de que su posición se situará en torno a posiciones más pragmáticas y dando prioridad a la negociación de partidas económicas. «Nosotros lo que queremos es sacar a la gente del mayor agujero económico de los últimos 80 años. La gente no come banderas, ni comen ni alimentan ni consuelan».

En este sentido, los planteamientos de Unidas Podemos, que enarbolará como medidas propias una previsible subida a los tramos más altos del IRPF, las prometidas modificaciones en la fiscalidad medioambiental y el mayor volumen de gasto, que en lo que toca a ERC se traduciría en fuertes inversiones en Cataluña, serían ingredientes principales para cocinar el acuerdo. Eso, unido a un paquete legislativo que incluirá la memoria histórica, la ley de libertad sexual o la eutanasia, trasladan el eje de los acuerdos factibles para el Gobierno hacia el bloque de la investidura.

Contactos discretos
La portavoz del Gobierno y ministra de Hacienda, María Jesús Montero insistió ayer en que presentará «muy pronto» el borrador de los Presupuestos de 2021 con el objetivo de llevar al Consejo de Ministros el proyecto de ley «antes de que acabe el mes de octubre». Lo primero será la presentación de ese acuerdo en un acto por parte de Pedro Sánchez y Pablo Iglesias.

El Gobierno ha alargado este proceso ya que esa foto de los socios estaba prevista para finales de septiembre. Y esto es así porque, aunque nadie afirma que la negociación ha empezado, sí se han tocado ya algunos elementos básicos. Y el Gobierno quiere llevar el proyecto al Congreso cuando tenga garantizado que hay apoyos suficientes. Precisamente, Rufián manifestó ayer la idea de que esas negociaciones en la trastienda estarían ya produciéndose al aseverar que la mejor manera de que «un acuerdo muy complicado entre formaciones muy distantes se haga es no hablar de ello». Y que, por tanto, «es prudente no tratar de taquigrafiar las conversaciones si se quiere que salga algo». La disposición de ERC abarata para el Gobierno el coste de la negociación, pero también le obliga a elegir entre socios muy dispares, como son los independentistas y Ciudadanos, que se vetan entre sí. Aunque con igual intensidad, ya que en ese sentido ERC se muestra mucho más tajante que la formación liberal, que parece haber convertido su participación en las cuentas públicas en su única prioridad política.

Con el escenario electoral catalán en el horizonte, ERC parece dispuesto a presentarse ante los electores con las credenciales de socio del Ejecutivo central. Un cambio de paradigma radical. Pero es precisamente el inminente escenario electoral lo que genera dudas en las filas socialistas. «Hay que avanzar ya. Si en diciembre las encuestas son esquivas a ERC pueden pegar un volantazo», alertaba ayer un importante dirigente socialista. Y es que en el Gobierno existen muchas cautelas respecto a ERC. Y también respecto a la voluntad real de todos los que dicen querer negociar.

En verano, el Gobierno avanzó con Ciudadanos un entendimiento básico de cara a los Presupuestos Generales del Estado. Y precisamente lo que se manifestaba en privado es que ERC no era un partido fiable. Nada en La Moncloa ha hecho cambiar por completo esa percepción. Si bien se entiende que por su parte se han hecho suficientes señales para intentar mantener a ERC bajo control.

La reacción tanto de ERC como Ciudadanos al borrador de Presupuestos que Pedro Sánchez y Pablo Iglesias presentarán con carácter inminente será un buen termómetro de la orientación del pacto. La coalición cuenta con la participación del PNV con toda seguridad. Y algunos minoritarios como los dos escaños de Íñigo Errejón o el diputado de Compromís, Joan Baldoví, se dan por hecho en el bloque del sí. Con estos tres grupos iniciará Hacienda los contactos formales.

Un plan a largo plazo
El Gobierno quiere mantener sus opciones abiertas hasta el final. Fue la irrupción de Pablo Iglesias en septiembre la que desbarató aquella creciente sensación, y premeditada intención, de los pesos pesados del Ejecutivo de cerrar un acuerdo rápido con Ciudadanos que garantizase la aprobación de las cuentas. Iglesias consiguió dos cosas fundamentales: en primer lugar debía haber pacto PSOE-UP y con Ciudadanos solo se negociaría al final, si se constataba que no había apoyos suficientes en el bloque de la investidura.

La rebaja en el precio que ERC va a demandar por entrar en la partida está dejando ese espacio cada vez más cerrado para Inés Arrimadas. «Somos absolutamente incompatibles con Ciudadanos. No vamos a participar de la operación de salvar al soldado Ciudadanos», insistió ayer Gabriel Rufián.

En esta circunstancia, el diagnóstico de ERC y de Unidas Podemos es coincidente. Y su planteamiento va más allá de los Presupuestos de 2021. Se trata de una concepción estratégica para limitar el margen de maniobra del PSOE y no tenga la posibilidad de elegir socio y depender siempre de la izquierda radical y el independentismo: «Hacer que Cs entre en la ecuación es expulsar en un medio y largo plazo a nosotros y a Podemos de cualquier ecuación en torno a la gobernabilidad del Estado».