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El Tsunami independentista se evaporó con la misma fuerza con la que llegó

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No queda nada de aquel Tsunami que quería llevarse al Estado por delante después de la sentencia del «procés». Si acaso, la resaca que ha dejado su desafío y en el que la Justicia trata de bucear para exigir responsabilidades penales. Lo primero, saber quién está detrás de esa estructura anónima que, desde la sombra, marcaba unas directrices que tanto los partidos como el resto de la parroquia independentista aceptaban sin reparos, incluso para tomar por asalto el aeropuerto de Barcelona, en una cita que el 15 de octubre de 2019 acabó con disturbios.

La plataforma no fue capaz de tomar el control del aeródromo pero los incidentes supusieron un salto cualitativo en la violencia del secesionismo radical. Fue su carta de presentación en sociedad, en cuanto el Tribunal Supremo dictó la sentencia contra los líderes independentistas y que inauguró la semana de mayores disturbios callejeros en la historia reciente de Cataluña, en la que el Tsunami dejó el testigo de la violencia a los autodenominados Comités de Defensa de la República (CDR). A tratar de averiguar la identidad de los cabecillas del Tsunami se dedica la Audiencia Nacional, que mantiene abiertas varias piezas todavía bajo secreto de sumario.

Más avanzadas están las investigaciones sobre el sabotaje del Tsunami en la autopista A-7 en la Junquera, la principal vía de comunicación entre Francia y España. Unos 2.000 activistas cortaron la vía entre el 10 y el 11 de noviembre del año pasado y montaron sobre el asfalto un campamento en el que hasta Lluís Llach ofreció un concierto. Los Mossos d’Esquadra contaron con la ayuda de los gerdarmes franceses para liberar la autopista de barricadas y los antidisturbios lograron despejar la vía. Luego, los manifestantes se desplazaron a otro punto más cercano a Gerona para levantar otras barricadas. Un juzgado de Figueras (Gerona) se encarga de las pesquisas y mantiene imputados a un total de 197 individuos en una causa abierta por desórdenes públicos y daños. Algunos de los activistas fueron citados como imputados pero prefirieron callar.

Estos fueron los principales sabotajes violentos del Tsunami, pero no los únicos. Amparado por los grupos independentistas, consiguió que se aplazase el partido entre el Barcelona y el Real Madrid y, cuando se celebró, el 18 de diciembre de 2019, Tsunami intentó boicotearlo, derivando la situación en otro episodio de disturbios alrededor del Camp Nou. El balance: dos agentes de los Mossos heridos graves y una decena de detenidos. Un juzgado barcelonés investiga los hechos por desórdenes y atentado contra la autoridad.