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Caixabank iniciará el proceso de ajuste de empleo en marzo y anticipa negociaciones «complicadas»

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Las cifras del proyecto de fusión ya están claras; tanto sobre la ecuación de canje como sobre el consejo y el reparto de funciones. Pero la gran incógnita estará en cómo de severo será el ajuste de empleo que tendrá que llevar a cabo la nueva Caixabank. Sobre ello se han pronunciado el nuevo presidente, José Ignacio Goirigolzarri, y el consejero delegado, Gonzalo Gortázar, en la rueda de prensa de presentación del acuerdo: el proceso empezará a partir de marzo de 2021 y anticipan unas negociaciones «complicadas».

En el proyecto de unión ambas entidades prevén un ahorro en costes de 770 millones de 2023 en adelante; de ellos, 75 millones ya se podrán ganar en 2021 y en 2022 la cifra asciende a 700 millones. Y como todo ajuste de empleo, también tiene un precio. El coste de reestructuración -dentro del que se engloba la salida de trabajadores- ascenderá a unos 2.200 millones de euros.

«Quien primero tendrá que enterarse, cuando tengamos los planes aterrizados, son los representantes de los trabajadores», ha indicado Gortázar, al tiempo que señalaba que echaran el resto por lograr alcanzar un acuerdo. Sin embargo, todavía la nueva Caixabank no tiene definido a cuántos miles de puestos de trabajo ascenderá el ajuste. Fuentes financieras calculan un mínimo de 6.000 y un máximo de 10.000 empleos.

Goirigolzarri y Gortázar rechazan haber recibido presiones del Gobierno para incluir un representante del FROB en el consejo de administración

Más allá del efecto laboral, ambos directivos han señalado que esta se trata de «la mejor operación» que podían hacer; incluso, han explicado que parte de esta fusión por absorción obedece a la afinidad entre entidades, «unos valores compartidos».

Lo que también han compartido los dos ejecutivos está en descartar que se hayan dado presiones por parte del Gobierno para incluir un consejero dominical del FROB. Cabe recordar que en el consejo de administración habrá dos nombrados por la Fundación La Caixa y uno por el Estado a través del FROB, además de nueve independientes y uno calificado como «otro consejero externo».

Gortázar, en este sentido, ha destacado además que no tienen ninguna preocupación por las posibles injerencias públicas en el banco ahora que el FROB tendrá una silla en el consejo. De hecho, Goirigolzarri ha destacado que esa presencia supone incluso «una responsabilidad adicional» frente a los accionistas y la sociedad en su conjunto. No duda de la profesionalidad con la que ejercerá su labor el FROB en el banco, así como de la independencia que la institución pública siempre ha defendido estos últimos años respecto a su participación en Bankia. Ahora, la presencia del Estado será del 16,1% en la nueva Caixabank; la Fundación La Caixa rondará el 30% como primer accionista.

El dilema de la sede
La sede social del banco estará en Valencia. Allí la tenían ya tanto Bankia como Caixabank. Eso no va a cambiar. Pero la gestión del negocio y el trabajo de los dos directivos no estará unicamente en la ciudad del Turia.

El presidente de la nueva entidad ha dicho que todavía no tienen definidos los despachos donde trabajarán habitualmente, aunque sí ha confirmado que se verán obligados a estar a caballo entre Valencia, Madrid y Barcelona. «Si tienes la sede social en un sitio y dos operativas en Madrid y Barcelona, lo razonable es que tengas un despacho en cada una de ellas», ha comentado. No se va a dejar de lado ninguno de los emplazamientos.

El negocio de seguros
Quién será la aseguradora de cabecera de esta nueva entidad era otra de las grandes dudas de esta operación. Caixabank tiene su alianza con Mutua Madrileña a través de Segurcaixa Adeslas, por la cual también estaba el presidente de Mutua, Ignacio Garralda, en el consejo de administración; Bankia, por su parte, cuenta con un acuerdo con Mapfre.

Ahora con la fusión, el panorama lógicamente ha de cambiar. Gonzalo Gortázar ha explicado que su pensamiento «es que sea extendida la alianza con Segurcaixa Adeslas a toda nuestra red. No parece razonable que pueda haber otra forma». De esta manera se romperá con Mapfre, aunque está por dilucidar el coste que tendrá eso para la nueva entidad.

Asimismo, llama la atención que Mutua se vea reforzada como aseguradora única del banco y que Garralda no haya sido designado consejero, como hasta ahora.