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Ciudadanos prepara una segunda ofensiva contra Marlaska

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Las expectativas de que un ministro del Gobierno de Pedro Sánchez dimita escasean en la oposición, pero no por ello Ciudadanos (Cs) cejará en su empeño. Han pasado solo dos días de la última sesión de control al Ejecutivo en el Congreso de los Diputados, en la que se estrechó el cerco sobre el titular de Interior, Fernando Grande-Marlaska, por la crisis abierta en la Guardia Civil, y los liberales ya preparan una segunda ofensiva contra él.

Cs ya vio marcharse airoso al ministro de Transportes, José Luis Ábalos, de su encuentro con la vicepresidenta chavista de Venezuela, Delcy Rodríguez, a pesar de que esta tenía prohibida la entrada en territorio español. Ni las probadas múltiples contradicciones del número tres del PSOE hicieron peligrar su puesto y el presidente del Gobierno lo apoyó pública e inequívocamente.

Su respaldo a Grande-Marlaska, como relató ayer ABC, no fue explícito en la Cámara Baja, a pesar de que la sesión se convirtió en una prueba de fuego al ministro del Interior, que se limitó a esquivar las llamaradas de la oposición lo mejor que pudo. «¿Fue usted el que ordenó llamar al coronel y ordenó el cese de este?», le preguntó anteayer el portavoz adjunto de Cs en el Congreso, Edmundo Bal, sin obtener respuesta.

Grande-Marlaska apenas fue capaz de titubear algo sobre el «progresismo» del Gobierno de coalición del PSOE y de Unidas Podemos y su carácter independiente, ya que no tiene carnet socialista. Algo que contrapuso, sin relación con el debate, con el papel de Bal como portavoz parlamentario de un grupo político pese a ser abogado del Estado de profesión. Quizás en un lapsus olvidara el ministro que fue precisamente su Ejecutivo quien purgó a Bal de la causa contra los cabecillas del «procés» por negarse a retirar la violencia del relato de los hechos en el escrito de acusación de la Abogacía del Estado.

Polvareda en la Guardia Civil
La destitución del coronel de la Guardia Civil Diego Pérez de los Cobos, jefe de la Comandancia de Madrid, provocó el estallido de un polvorín en el cuerpo con la dimisión del director adjunto operativo, Laurentino Ceña, y el relevo en medio de la polvareda del Mando de Operaciones, el teniente general Fernando Santafé. La «pérdida de confianza» alegada por Grande-Marlaska para fulminar a Pérez de los Cobos no convence a nadie en Cs.

La decisión de Grande-Marlaska se produjo en medio de la investigación judicial al delegado del Gobierno en Madrid, José Manuel Franco, por permitir manifestaciones como la del 8-M pese al avance del coronavirus en España, y después de que tres superiores de Pérez de los Cobos le llamasen el domingo por la noche para interesarse por las diligencias del caso del 8-M. El coronel, como hizo, debía tan solo informar a la juez del informe.

La gravedad del asunto encendió a la oposición, que primero pidió la comparecencia de Grande-Marlaska en la Comisión de Interior del Congreso y después, al trascender la dimisión de Ceña y escuchar las escasas explicaciones del ministro, reclamó su dimisión.

Es la segunda vez que Cs exige la cabeza del magistrado de profesión. Ya lo hizo tras el acoso que sufrió su delegación en la manifestación del año pasado del Orgullo LGTBI -en la que los asistentes de Cs terminaron abandonando la marcha escoltados por fuerzas policiales-, por unas polémicas declaraciones del ministro ese mismo día en las que había afirmado que «pactar con la ultraderecha» depara «consecuencias». En Cs se entendió como un espoleo a los radicales.Ciudadanos acometerá su ofensiva contra Marlaska tras el debate de la sexta prórroga del estado de alarma, en la que puede ser clave de nuevo

Bal, en la próxima sesión de control, que tendrá lugar el próximo miércoles, directamente preguntará al ministro: «¿Va usted a dimitir, señor Grande-Marlaska?». Si, como ha anunciado, el Gobierno finalmente solicita al Congreso una sexta prórroga del estado de alarma, puede darse la paradoja de que Bal intente ejercer de verdugo del titular de Interior tras convertirse de nuevo en un sostén fundamental de una votación decisiva para el Ejecutivo.

Aunque es adelantar pantallas, lo cierto es que Cs sigue abierto a la negociación de la prórroga del estado de alarma y que, aun con el pacto soterrado de la semana pasada entre el PSOE, Unidas Podemos y EH Bildu, mantiene que decidirá su voto en función de criterios sanitarios y del cumplimiento de los compromisos ya adquiridos por el Gobierno. Algo con lo que por el momento están satisfechos.

Fuentes del Comité Permanente de Cs avisan, eso sí, de que el Gobierno debe comunicarles antes del próximo debate, al menos en privado, el detalle de ese «plan B» que se comprometieron a desarrollar tras el penúltimo apoyo de los liberales a la prórroga del estado de alarma. El objetivo de Cs es poder influir en el proceder gubernamental y garantizar que el único camino se dirige a «salvar vidas y empleos».

Interpelación a Marlaska
Pero pase lo que pase en el debate del estado de alarma, después Cs pasará por segunda semana consecutiva a la ofensiva contra Grande-Marlaska. Bal le formulará la pregunta y, después, el partido defenderá también una interpelación urgente al ministro del Interior por el conflicto abierto en los altos mandos de la Guardia Civil. En el grupo parlamentario aún no está decidido quién defenderá esa interpelación, aunque si Bal argumenta la posición de Cs respecto al estado de alarma, es posible que otro diputado ejerza ese papel.

«El ministro Grande-Marlaska es sospechoso de poner en riesgo la reputación y el buen hacer de los miembros de las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado para la obtención de beneficios políticos; es sospechoso de destituir a importantes cargos del Instituto Armado por no plegarse a sus peticiones ilegales y sectarias; es sospechoso de nombrar a dedo a cargos afines carentes de la neutralidad política exigida a los miembros del cuerpo y es, en todo caso, culpable de haber generado la mayor crisis vivida en la cúpula de la Guardia Civil en décadas», acusa Cs al titular de Interior, en la exposición de motivos de la interpelación que se debatirá el próximo miércoles.