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La inquisición política de Marlaska

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Cuando fui nombrado director general de la Guardia Civil en 2006 tuve una enorme sensación de responsabilidad: todas mis decisiones y actos debían ser acordes al prestigio de una de las instituciones más valoradas por los ciudadanos.

Dentro de la ejemplaridad que la Guardia Civil exige a todos sus servidores, tuve claro que debía trabajar para mejorar las condiciones laborales del cuerpo, no interferir en su trabajo cotidiano y ser justo en todo lo relacionado con la promoción profesional. Respetar, en definitiva, para ser respetado.

La destitución del coronel Diego Pérez de los Cobos por cumplir la ley, someterse a la autoridad judicial competente y, en resumen, por negarse a incurrir en un delito de revelación de secretos va en sentido contrario a la ejemplaridad que impone el buen nombre de la Guardia Civil.

Estas decisiones arbitrarias, destinadas a disuadir a los servidores públicos de cumplir con sus obligaciones si van en contra de los intereses del Gobierno, podrán tal vez socavar el ánimo, pero nunca la profesionalidad de los agentes. Si Sánchez cree que puede amedrentar a los guardias civiles con represalias, es que no los conoce. Si Marlaska piensa que, utilizando la Equiparación Salarial por la que tanto luchó Ciudadanos -y que el gobierno socialista ha negado hasta en tres ocasiones- para desviar la atención del cese injusto de Pérez de los Cobos, es que no conoce su ministerio. Prueba de ello es la dimisión del número dos de la Guardia Civil.

Durante mi etapa al frente del cuerpo, los jueces ordenaron en diversas ocasiones que no se reportara información a nadie de fuera del operativo, mandato judicial que, como no podía ser de otra forma, se acataba con absoluta normalidad y respeto. En cambio, hoy, el ministro Marlaska (a quien ya nadie llama Grande, como cuando era juez) se comporta como un inquisidor político.

Debemos mantener a la Policía y Guardia Civil fuera del debate político. Esto sirve tanto para el Gobierno, que con su decisión no logra manchar la hoja de servicios de Pérez de los Cobos, sino que la engrandece, como para otros partidos que intentan enfrentar a los ciudadanos con los agentes, con vídeos y cadenas de whatsapp descontextualizados, denunciando que policías detienen a personas por llevar una bandera de España o que se persiguen las caceroladas.

Es esencial para nuestra democracia que nadie utilice a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado para sus intereses políticos de partido en medio de una pandemia donde su labor está siendo imprescindible. Seamos responsables.